El juzgado de lo Social 3 de Pontevedra ha fallado que el cese de la exgerente del Pazo de Cultura, Pilar Portela, fue un despido improcedente, por lo que el Concello tendrá que readmitirla o indemnizarla. La concejala de Cultura, Carme Fouces, declaró tras conocer la sentencia que el fallo tiene “incoherencias”, por lo que será recurrido ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

La concejala entiende que no fue un despido sino un cese, por tratarse de un cargo de alta dirección. De hecho, todos los trabajadores de este servicio fueron reubicados.

Aseguró además que el cese fue comunicado “en tiempo y forma” a la afectada, que en su demanda contra el Concello reivindica formar parte del personal laboral del Pazo da Cultura, indebidamente despedida, pero sin embargo reclama una indemnización acorde con su cargo de alta dirección, lo que representa una incoherencia según entiende el gobierno local. Fouces añade que un alto cargo es susceptible de ser “cesado”, que no “despedido”, en cualquier momento. “Incluso sin motivación, aunque aquí si hubo motivación, como fue la disolución del organismo autónomo de la que era directora gerente”, explicó la concejala.

El Pazo da Cultura de Pontevedra

Por su parte, todas las organizaciones sindicales con representación en el Concello de Pontevedra, CIG, CSIF, UGT, CC OO, AFUMPO y SPPME, tras conocer el fallo han solicitado al gobierno local que no interponga recurso, así como “la urgente readmisión y reincorporación” de la trabajadora, “no optando por la indemnización, lo cual significaría un despido improcedente y penalizar a la ciudadanía de Pontevedra con un gasto innecesario de dinero público”.

La indemnización sería de algo más de 127.000 euros

La sentencia ha declarado la improcedencia del despido de la trabajadora, entendiendo la inexistencia de funciones de alta dirección, que es lo que argumenta el gobierno local para sostener que fue un cese y no un despido. La indemnización sería de algo más de 127.000 euros.

La gerente, con veinte años en el cargo, fue cesada una vez que el gobierno local decidió disolver el organismo autónomo Pazo da Cultura, mientras que el resto de sus trabajadores fueron incorporados a la plantilla municipal. Esta gerente se hizo con la plaza una vez que su anterior titular renunció a ella.