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El CHOP diagnostica entre tres y cuatro casos de cáncer infantil al año, la mayoría leucemia

Fotografía cedida por las familias de dos pequeños pacientes oncológicos en el hospital. | // FDV

Cada 15 de febrero se celebra el Día Internacional del Cáncer Infantil, una enfermedad que tiene un pronóstico en los niños y adolescentes mucho mejor que en los adultos, ya que alrededor de un 80% de los casos tienen curación.

En los últimos cinco años, desde el Complexo Hospitalario de Pontevedra, CHOP, se produjeron 18 traslados de pacientes oncológicos infantiles al hospital de referencia del área sanitaria en esta especialidad, el Clínico de Santiago, en el CHUS.

Esto supone una media de entre tres y cuatro casos nuevos al año diagnosticados de cáncer, de los que casi la mitad son de leucemia, tal y como explica el jefe de Pediatría del CHOP, el doctor José Antonio Couceiro.

"En lo que va de este año ha habido ya tres traslados y entre 2016 y 2020 se produjeron 18”, asegura Couceiro

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Los pacientes oncológicos no llegan ni al 6% del total de traslados médicos infantiles que se realizan desde Pontevedra cada año, ya que en ese mismo período de tiempo se produjeron 311 con diferentes diagnósticos.

“La media anual de traslados fue de 62,2. El mínimo de traslados tuvo lugar en 2018, con 45, y el máximo en 2019, con 68”, puntualiza Couceiro.

“Aunque nuestro hospital de referencia es el de Santiago, a veces pueden ir a los hospitales de A Coruña o Vigo por otros motivos, como podría ser una cardiopatía congénita, en el caso de A Coruña”, aclara el pediatra.

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Para algunos tratamientos muy concretos pueden llegar incluso a ser trasladados a hospitales de Madrid, pero cada vez más raramente.

A Hemato-Oncología de Santiago se desviaron desde la capital pontevedresa entre tres y cuatro niños cada año desde 2016, registrándose el mínimo en 2018, con tan solo un menor, y la cifra máxima en 2016, con seis.

Un dato interesante, y para el que todavía no hay una explicación médica, es que este tipo de diagnósticos se dan casi cuatro veces más en los niños que en las niñas, ya que de esos 18 pequeños con cáncer, 14 eran del sexo masculino.

Respecto a la edad media de los niños diagnosticados en el CHOP de siete años y medio, obtenida del caso más joven, de un menor de tan solo 10 meses de edad y un adolescente de 14 años.

En ese lustro de tiempo, informa José Antonio Couceiro, se produjo, asimismo, un fallecimiento de un pequeño.

En lo relativo al tipo de cáncer que presentan estos menores, destaca, como así ocurre siempre por estadística, la leucemia, con ocho de los 18 casos totales. Se trata de un tumor de tipo no sólido.

Le siguen los tumores cerebrales, de tipo sólido, de los cuales se registraron tres casos.

Asimismo, hubo dos pequeños con tumores de huesos (osteosarcomas), así como varios casos se debieron a diferentes diagnósticos, como un teratoma ovárico, un teratoma testicular, un meduloblastoma y un ganglio meduloblastoma.

Las cifras de este año parecen continuar la línea de los cinco anteriores, ya que a estas alturas ya se han producido tres traslados, de los cuales dos son por leucemia y un tercero por un osteosarcoma.

Al ser preguntado sobre si se sobrepasarán las cifras de años precedentes, al registrarse ya tres casos en solo dos meses y medio, el jefe de Pediatría del CHOP apunta a que “a veces ocurre así, se dan todos los diagnósticos concentrados en unos meses y después no hay ninguno más durante otros períodos del año”.

Contrariamente a lo que ocurre con determinados tipos de cáncer en adultos, asociados a hábitos de consumo o de vida desaconsejables, en los niños los tumores las causas son multifactoriales. “No hay una causa específica. Puede haber trastornos genéticos que les predispongan al cáncer o haber una predisposición con factores ambientales, unos conocidos y otros no”, resume Couceiro.

“El pronóstico en general de cáncer en niños es mucho mejor que en adultos. Va en función del tipo de tumor, la edad del niño, el estadio en el momento del diagnóstico...”, manifiesta.

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“La forma en que un menor vive un cáncer es totalmente diferente a cómo lo vive un adulto. Todavía queda mucho que avanzar en lo referido a la hospitalización en familia. Lo bueno es que los niños son muy agradecidos”, concluye.

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