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Sanitarios de A Lama denuncian el olvido de la Xunta al excluirlos de la vacunación

Vista de la prisión de A Lama. | // RAFA VÁZQUEZ

Cuando la campaña de vacunación en Galicia alcanza las 117.783 dosis administradas (a fecha 12 de febrero) entre las vacunas de Pzifer, Moderna y AstraZeneca, el personal sanitario de las instituciones penitenciarias gallegas denuncian ante la Xunta el olvido de sus profesionales, también en primera línea de lucha contra el coronavirus. Tal es el enfado entre el personal de A Lama que a finales de la semana pasada enviaron un escrito a la Consellería de Sanidade reclamando que se acabe con un doble “agravio comparativo”: por un lado, en comparación con el resto del personal sanitario en atención directa con los pacientes y, por otro, en comparación al resto de comunidades autónomas, ya que trabajadores internos aseguran que “Galicia es la única que no ha empezado a vacunarnos”.

“Los profesionales sanitarios de instituciones penitenciarias que ejercemos en el centro sanitario del penitenciario de A Lama solicitamos que se nos incluya en la vacunación frente al COVID-19 de forma urgente”, reclaman en la misiva, apoyándose en el documento técnico elaborado por el Ministerio de Sanidad. En su última actualización, con fecha a 9 de febrero, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud Pública detalló que el personal sanitario de las prisiones debe incluirse en la estrategia de vacunación entre los grupos prioritarios. En concreto, en el documento se equiparan a los médicos, enfermeros y auxiliares de las instituciones penitenciarias en el tres, anterior a la convocatoria de la población mayor de 80 años de edad a vacunarse, una cita programada a partir del 22 de febrero en el área sanitaria de Pontevedra.

Por el contrario, en el centro penitenciario de A Lama aseguran que no tienen noticias de su calendario de vacunación, a pesar de encontrarse en contacto directo con pacientes. En el documento técnico de Sanidad, insisten en el comunicado, “se indica expresamente que se incluirá a personal que trabaje en puertas de entrada de pacientes aguados a los servicios de salud, instituciones penitenciarias y cualquier especialidad que reciba este tipo de pacientes”.

Por ello, consideran un “agravio comparativo” el retraso que se está produciendo en su inclusión dentro de la vacunación gallega frente al COVID-19, tanto en comparación a profesionales “homólogos que ejercen en el Sergas y hospitales de la sanidad privada” como a al resto de profesionales sanitarios de instituciones penitenciarias de otras comunidades autónomas, que rozan el 100% de la vacunación de nuestro colectivo”.

El personal sanitario de la prisión teme, además de que su vacunación se dilate en el tiempo, que las vacunas administradas no sean las adecuadas. Creen que detrás del retraso puede estar la intención de administrar las dosis de AstraZeneca, no recomendadas para su grupo de trabajadores en el documento del ministerio ni para personas mayores de 55, como es la mayoría de la plantilla sanitaria en A Lama.

Hasta 40 PCR a internos a la semana

El centro penitenciario pontevedrés no ha sido ajeno a la crisis del coronavirus pues desde el inicio de la pandemia registraron hasta 4 positivos. Para evitar riesgos de brote entre internos y funcionarios, la prisión de A Lama cuenta con un estricto protocolo que lleva a su personal médico a hacer hasta 40 pruebas PCR a la semana. Tanto los internos que ingresan por primera vez en la prisión, como los que llegan trasladados de otros centros penitenciarios o que regresan de sus permisos deben pasar una cuarentena de 10 días en un módulo de aislamiento, que suele albergar entre 20 y 30 personas. Allí deben permanecer aislados para evitar contagios por coronavirus entre el resto de los internos y, dos días a la semana, dos profesionales sanitarios de A Lama realizan las pruebas PCR que mandan después al Provincial. Solo tras conocer el resultado, pueden abandonar dicho módulo.

Esta tarea, que realizan semanalmente, es una de las que preocupan al personal sanitario del centro. Con un ritmo de 40 PCR semanales (20 cada uno de los dias que se realizan), temen que la vacunación se les alargue hasta el verano al no tener todavía noticias de su convocatoria, alargando el riesgo de contagio por contacto directo. En total, la plantilla médica que atiende a los internos está formada por 24 profesionales: seis médicos, otros seis auxiliares y 12 enfermeros. Es por ello que piden a la Xunta que respete la estrategia de vacunación esgrimida en el documento técnico de Sanidad y diferencie al personal funcionario administrativo de la plantilla médica.

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