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Las redes solidarias que cuidan de la economía local

Vecinos y profesionales organizan espontáneamente iniciativas de apoyo al comercio y hostelería de barrio | “Sabemos que muchos clientes no necesitan nada, pero vienen cada día y compran algo para ayudarnos”

Comerciantes, trabajadores y vecinos del entorno de Benito Corbal, ante la cafetería Silathe a la que acuden a diario.

Flores, velas, joyas... para un San Valentín en casa. El 14 de febrero es una buena oportunidad de negocio para el comercio local, que ha reforzado sensiblemente los servicios a domicilio en el Día de los Enamorados más casero que se recuerda. La propuesta infalible y también la más solicitada, aseguran los floristas, son las rosas rojas. En paralelo, este año han crecido exponencialmente los encargos on line y las entregas para sorprender con botellas de vino, perfumes o cajas con propuestas personalizadas de ropa y complementos, entre otros de los regalos de éxito para este San Valentín en casa. | GUSTAVO SANTOS

Dios no necesita tus buenas obras, pero tu vecino sí. Lo repetía un fraile agustino y lo creen decenas de pontevedreses que cada día, con pequeños gestos cotidianos, cuidan del comercio local, un pilar económico que en el arranque de la pandemia representaba alrededor del 19% de las cotizaciones en la comarca y para el que la crisis sanitaria ha supuesto una dura vuelta de tuerca.

“Es que son muchos los factores que están incidiendo” negativamente, explica Loli Novás, veterana comerciante que solía registrar en estas fechas uno de sus picos anuales de ventas. “En esta tienda ahora somos dos a media jornada pero antes éramos 5 trabajadores porque había momentos en los que hasta había colas en la puerta; y con esos 5 trabajadores Amazon hace el reparto de toda la ciudad, es algo que no estamos viendo”.

Apunta así a uno de los grandes retos el comercio, sumido en un mercado cambiante en el que cada vez tiene más peso la venta on line. “No son incompatibles”, recuerda el presidente del CCU Zona Monumental Miguel Lago, “pero para una pequeña tienda resultan muy difíciles de asumir, por ejemplo, las exigencias de estocaje que demanda el comercio por internet”.

Comerciantes, trabajadores y vecinos del entorno de Benito Corbal ante la cafetería Silathe, a la que acuden a diario Gustavo Santos

Las limitaciones de aforo, las restricciones y los cierres perimetrales añadieron más tensión, de modo que las organizaciones empresariales alertan de que una parte significativa del tejido económico (hasta un 30% en el caso de la hostelería) está en serio riesgo de bajar la verja.

En este escenario, comerciantes y hosteleros de Pontevedra han podido comprobar también la solidaridad de los vecinos y su apuesta por la economía circular. Es el caso de la cafetería Silathe, en Benito Corbal, que cada mañana es punto de encuentro de dependientes, profesionales y autónomos de la zona que buscan contribuir al mantenimiento del establecimiento en un momento de cierre de gran parte de la hostería.

Entre las clientas asiduas, Melissa González, al frente de la tienda Party Fiesta. “Sobre todo, tenemos que estar agradecidos por el apoyo de los vecinos, porque desde que abrimos venían, sabemos que muchos no necesitan nada, pero vienen y compran algo para ayudarnos”.

Explicaba a FARO ese mismo efecto Paula Vidal, una emprendedora que con sus socia puso en marcha las exitosas bolsas Totachas y que tuvo claro “que todo tendría que comprarse en el comercio local, desde las telas a los enganches, todo”.

Este tipo de red de apoyo se replica en otros puntos de la ciudad. Es el caso de Eduardo Pondal, en donde Pedro Ribas y Alberto Gómez, inauguraron su bar Meu e Teu tres meses antes del arranque del confinamiento. “Desde el principio nuestra apuesta era por abastecernos de productos del barrio”, explican, de modo que “el 90% de la despensa de base, como pan, carnes, verduras o legumbres”, lo compran en su barrio.

Breixo Graña, de Ponte Verde, suministra productos de temporada en Meu e Teu Gustavo Santos

“El bar se llama Meu e Teu por eso, es nuestro, pero no solo, también es de los vecinos y de los comerciantes del entorno, por eso somos un bar de barrio”, explica Pedro Ribas.

Uno de sus principales proveedores es Breixo Graña, que con Silvia Fuster encabeza Ponte Verde, una tienda de producto local y ultramarinos que no había cumplido su primer mes cuando se decretó el estado de alarma.

“Al día siguiente”, recuerda Breixo Graña, “ya teníamos reparto a domicilio” y los clientes “reaccionaron muy bien, hicimos mucho comprador fijo, habitual, y nos dimos a conocer en el barrio”.

Uno de los empeños de Ponte Verde es acostumbrar a los compradores a ahorrar en envases, ya que otra de las claves de la economía circular es acostumbrarnos a reutilizar. Buena parte de sus productos (legumbres, pastas, especies, tés e infusiones, pero también cosméticos y detergentes) se vende a granel y los compradores acuden con sus bolsas, botes o táper. “Al principio eran reacios”, explica el vendedor, “pero se están acostumbrando”.

Generar este tipo de redes no solo ayuda a la economía de la ciudad sino a la propia gestión del negocio. Pedro Ribas explica en este punto que “Breixo me consigue carnes y hace de mediador para productos que aquí no hay”.

Mientras hace cola para retirar su café, Modesto, empleado de una ferretería, recuerda que no conocemos a los demás hasta que no empiezan los problemas. Y entonces, bromea sabiamente, más nos vale vecino cercano que pariente lejano.

Producto fresco y de agricultores de la provincia


Con una despensa tan rica como la gallega, los hosteleros reconocen que resulta “muy fácil” hacerse con productos de kilómetro cero de excelente calidad, cultivados por agricultores de la provincia y con los que se contribuye a reducir la huella ecológica y a sostener nuestra economía.

Reutilización de envases y compostaje


Cada vez más clientes optan porlos productos a granel. Establecimientos como Ponte Verde promueven esta práctica y sus clientes “traen botes para reciclar que lavamos y recuperamos, también cajas de huevos”. En paralelo, el plan compostaje doméstico gana mes a mes nuevos usuarios.

Menos desperdicios y más conocimiento del medio


La apuesta por los productos kilómetro cero no solo reduce los desperdicios (por descartes alimentarios, fallos en los transportes y almacenamiento etc) sino que nos ayuda a conocer más nuestra naturaleza y saber qué productos son realmente de temporada.

Las carnes, los productos estrella en las mesas de Carnaval Gustavo Santos

Un Carnaval a bajo gas en las tiendas pero con un gran ambiente en el Mercado

“Esta semana de Carnaval las ventas han aumentado, pero nada que ver con otros años”, señala María Luisa Martínez, al frente de Jamarti, una tienda de alimentación en la calle Virgen del Camino. A estas alturas del año la mayoría de las peticiones se centraban en productos típicos de la gastronomía del Carnaval, pero ahora “se nota que no hay dinero, noté mucho el bajón con respecto al año pasado”.

En su caso la venta de panes de distintas comarcas gallegas hace que clientes de otros puntos del municipio se desplacen a su tienda para hacerse con estos productos, un efecto que también se percibe en el Mercado.

Las carnes y verduras para el cocido, lo más demandado

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La Plaza vivió ayer una mañana de gran animación. En la víspera del domingo de Carnaval, buena parte de los clientes reconocían acudir para hacerse “con lo típico, carnes para el cocido y verduras”, señala Josefa mientras muestra el carrito a la puerta de la Plaza.

Los comerciantes estimaban en los últimos años que la semana de Carnaval movía alrededor de 800.000 euros en ventas, un montante que los comerciantes estiman que se ha reducido alrededor de un 60% con la pandemia. Solo las celebraciones escolares han salvado la campaña en las tiendas de disfraces y complementos, y en alimentación el repunte dista del de otros años.

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