Que la pandemia no sea una excusa para no llevar a cabo compromisos electorales como los que tienen que ver con el salario mínimo interprofesional (SMI) o la reforma laboral y de las pensiones, sino todo lo contrario; que la situación de crisis sirva como un aliciente. Este fue el clamor que congregó ayer a decenas de personas ante la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra en el marco de las concentraciones nacionales convocadas por UGT y CC.OO bajo el lema “Ahora sí toca”.

“Los compromisos son para cumplirlos y lo que hacemos con esta manifestación en el conjunto de España es recordarle al Gobierno que tiene que sacarlos adelante”, recriminó el secretario general de CC.OO, José Ramón Piñeiro. En concreto, lo que ambos sindicatos reclaman es que en el 2021 el SMI llegue a los 1.000 y en tres años alcanza el 60% del sueldo medio. Además, piden que se lleve a efecto los compromisos adquiridos sobre las derogaciones de la reforma laboral del 2012 y de las pensiones del 2013.

La preocupación tanto de CC.OO como de UGT es que durante la crisis sanitaria los trabajadores más desprotegidos son también “los más esenciales”. Por ello, el secretario general de UGT, Ramón Vidal, insistió en que “la pandemia no sirva para abaratar derechos de los trabajadores, sino para dignificarlos”.