El control policial que tuvo lugar en la tarde del pasado sábado entre Pontevedra y Poio, en el nudo de Bomberos, detectó casi medio centenar de infracciones, entre las que la mitad de ellas, 24, fueron por saltarse el cierre perimetral. El caso más escandaloso fue el de un vehículo procedente de Asturias. Pero, además, también se interceptó a personas de otras provincias gallegas, como A Coruña, y de otros concellos de la comarca y la provincia que no deberían estar en esa ubicación salvo por causas justificadas: Barro, Caldas, Moaña y Nigrán.

Las policías locales de Pontevedra y Poio establecieron a sus agentes en la frontera entre ambos municipios para controlar la circulación rodada de entrada y salida de estos concellos, así como los procedentes de la carretera de Vilagarcía y la AP-9.

Se controló a más de 500 vehículos y se detectaron un total de 47 infracciones. La mayor parte de ellas se debieron al incumplimiento de las restricciones vigentes por la pandemia del COVID: 24 por saltarse el cierre perimetral, cuatro por no llevar mascarilla y tres por reunión de no convivientes.

Además, se tramitaron 15 denuncias de tráfico, cinco de ellas por no tener en regla la ITV, tres por el mal acondicionamiento de la carga, dos por ruedas gastadas y una por desobediencia, ya que un conductor trató de evitar el control policial.

Asimismo, cuatro personas fueron sancionadas por consumo de estupefacientes, por lo que se procedió a la inmovilización de sus vehículos.