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Las peluquerías, al borde de la desesperación

El sector se concentró en Pontevedra para pedir la bajada del IVA al 10% como actividad esencial

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Las peluquerías exigen un tijeretazo al IVA Gustavo Santos

“Un sábado es igual que un lunes” esa es la tónica que se repite en todas las peluquerías, centros de belleza y barberías que se vistieron ayer de luto por la crisis del sector. El sector se concentró durante una hora en la mañana de ayer frente al edificio de Hacienda para reclamar una bajada del IVA, que actualmente es del 21% y no del 10%, como les correspondería por considerarse actividad esencial. Por este motivo se concentraron casi un centenar de profesionales, siguiendo una convocatoria a nivel estatal.

Beatriz Pintos, portavoz de la Asociación provincial de Peluquería y Belleza de Pontevedra, es clara: “La cosa está muy mal, seguimos con un IVA de lujo que no nos corresponde, porque somos un sector esencial y nos corresponde. Lo estamos pasando muy mal, están cerrando muchos salones”.

Pintos recuerda que cuando PSOE y Podemos estaban en la oposición reclamaban este cambio y ahora piden clemencia al gobierno central. “Se está fomentando la economía sumergida porque es muy fácil de hacer y muy difícil de controlar. Cierras y vas por los domicilios. No podemos más, tenemos que despedir empleados y entiendo que para ellos es muy fácil esa salida y al final tú te das cuenta que en un mes 15 clientas te fallan y es por esa razón”, explica la portavoz de la asociación.

“Si nos devuelven nuestro IVA como sector esencial, los autónomos aguantaríamos, seguiríamos dando puestos de trabajo, esa es nuestra lucha”, reclama el sector que aguantó una hora de pie y en silencio frente al frío y la lluvia.

Todos coinciden en que tras el confinamiento el primer mes y medio fue muy bueno, pero después la situación se estancó. “No hay eventos y que la hostelería esté así también nos perjudica muchísimo porque ahora los fines de semana son como un lunes o un martes. No hay movimiento. Además, con el aforo y el cierre perimetral no puedes tener la misma cantidad de clientela. Sube el agua, sube la luz, sube todo y por eso necesitamos esa bajada el IVA ya”, reclama Pintos que recuerda que en la ciudad hay alrededor de un centenar de salones.

Desde Crazy Barber David Cores señala también el cierre perimetral: “Reduce mucho la clientela y si a esto le sumas impuestos, autónomos y demás y es un disparate de dinero que muchas pequeñas empresas no podemos asumir, menos aún teniendo empleados. Es imposible”.

Echar el cierre

“Te planteas cerrar porque hay meses que te supone un gasto económico que no puedes asumir y estás un limbo sin saber qué hacer por eso la bajada del IVA sería un gran alivio porque la situación se hace insostenible”, explica Cores.

El sector recuerda apunta a que los negocios con clientela de más de 50 años son los que más sufren ya que es un sector de la población que se cuida mucho de salir de casa. Además explican que con el confinamiento “todo el mundo se volvió peluquero, la gente se adaptó a eso y el cliente semanal se ha perdido”, de hecho muchos locales ya no abren los sábados “porque no compensa”.

“Tengo 56 años y ahora tengo que empezar de cero”

Rocío Maña es una de las peluqueras que no ha podido aguantar esta situación. Cerró su centro de peluquería y estética, Sagasta, después de más de 30 años en Pontevedra. “Íbamos viendo que la cosa cada vez estaba peor y nos hemos hundido. Tenía trabajadoras a mi cargo y no fui capaz de remontar”, explica. “Llevo desde los 14 años en el sector, tengo 56 años y ahora tengo que empezar de nuevo”, se lamenta Maña. La peluquera un préstamo ICO “para ver si podía remontar, porque son muchos años de carrera y he salido adelante en muchas ocasiones”. Comenzó reabriendo el negocio tras la cuarentena ella sola y en seguida vio que no iba a ningún sitio, “ iba a empeñarme y con mucho dolor de mi corazón terminé cerrando. Me di cuenta de que no había otra salida”. Maña cuenta que tenía dos trabajadoras con 30 años de servicio y ni siquiera les podía pagar después de cerrar este verano. “Me dejaron hacer aplazamiento en los pagos y luego me vinieron todos juntos me junté con todas las facturas”, recuerda. “¿Cómo les dices que cierras a tus trabajadoras? Pues con muchísima tristeza. Ellas son más jóvenes y pueden remontar algo mejor, pero yo con mis años no veo salida. Estoy a la espera de que alguna amiga me eche una mano y si no tendré que trabajar en negro, como hace mucha gente. Eso es lo que consigue esta situación. Porque no puedes afrontar los gastos de un negocio”, lamenta la profesional. Maña ha consultado su situación y cuenta que le queda una ayuda de unos 400 euros con la que no le dan las cuentas para vivir. Devolvió el préstamo y aún tiene que pagar más de 2.000 euros de Seguridad Social y ya no sabe cómo afrontar esta situación.

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