Cooperación, compromiso, entrega y lucha por la dignidad. Fueron los valores más repetidos en la entrega de los Premios Cidade de Pontevedra 2020, que recogieron en la mañana de este miércoles la futbolista Paula Dapena Sánchez (protagonista de una de las fotos del pasado año, cuando se negó a participar en el minuto de silencio tras la muerte de Maradona) y los profesionales sanitarios, en primera línea contra la pandemia, representados por Ana Escudero Quiñones, jefa de enfermería de la UCI de Montecelo, que tomó la palabra en nombre de sus compañeros.

La acompañaron Javier Vega, jefe del servicio de Urgencias de ese hospital, centro de referencia anti-covid en el área sanitaria; Alberte Blanco, técnico de extracción de muestras; Rosa Paredes, técnico del O61; y Celestino Esperón, conductor de ambulancias.

El pleno estrenó ambientación por el protocolo ligado a la pandemia. Ante la imposibilidad de que toda la corporación subiese al escenario, dadas las distancias sanitarias, solo los representantes de grupo (y no los portavoces, de hecho la edil Carmen da Silva cedió su puesto a Goyo Revenga) acompañaron al alcalde y a la concejala de Cultura en la presidencia.

Tampoco recibieron en esta ocasión los premiados los grandes diplomas, salvo para el posado final, en esta ceremonia que se celebra cada año en el día de San Sebastián, voto de la ciudad. De nuevo una guardia de gala de la Policía Local recibió a los premiados, las autoridades y al público, apenas medio centenar de personas que siguieron presencialmente la entrega en el Teatro Principal.

La música de la Orquestra Filharmónica de Pontevedra y del músico Óscar Ibáñez, que interpretó el himno en la despedida de la ceremonia, ambientaron a entrega y marcaron el ritmo de las intervenciones, que pudieron seguirse on line.

El regidor y anfitrión, Miguel Fernández Lores, tuvo unas palabras de pésame al inicio del acto por el fallecimiento de Francisco Barbeito Castro, fundador de Pontevedresa Group (Cristalería Pontevedresa), premiado en su día con el Ciudad de Pontevedra. Momentos antes habían hecho su entrada en el teatro los galardonados, acompañados de la concejala de Cultura, Carmen Fouces. Tras la lectura del acta del jurado por parte del secretario municipal, la primera el recibir la ovación del público fue Paula Dapena, premiada en la modalidad individual.

La futbolista (a la que el jurado quiso agradecer su “defensa de la igualdad de género” y el haber y soportando “la presión”, especialmente dura en su disciplina) considera que, personalmente, tuvo “la suerte o la desgracia de encontrarme en el momento y lugar adecuado”, explicó en su intervención, al igual que su convencimiento de que “muchas personas también lo habrían hecho de tener la oportunidad”.

Aseguró que “a día de hoy todavía no soy muy consciente de lo que este gesto significó para mucha gente, pero me siento muy orgullosa de hacerlo y de esta forma representar a todas esas mujeres que luchan por la violencia machista día a día”. La deportista hizo extensivo el premio a todas ellas: “Este premio no es para mí, es para todas esas mujeres, las que dan la cara cada día, las que luchan por nuestros derechos y, por supuesto, por aquellas a las que les quitaron la voz y no se encuentran entre nosotros”.

Paula Dapena dedicó el premio a su familia y a su equipo, “que sufrieron las consecuencias que este gesto tuvo, sin merecerlo”, afirmó, y a su profesora en el campus de Pontevedra Laura Redondo.

Momentos después era el turno de los sanitarios, que han sido, son y serán, como recordó su compañera de premio, “siempre imprescindibles”. En este caso el galardón quiere reconocer su “comportamiento ejemplar, más allá de la obligación” profesional, de los sanitarios.

Su portavoz recordó que los profesionales de la salud “nos enfrentamos en esta pandemia a una situación crítica y dolorosa, pero nos hemos esforzado en nuestra tarea, para llevarla a cabo lo mejor forma posible”.

Ana Escudero explicó que en sus años como profesional nunca había visto a “compañeros exhaustos, impotentes, con miedo e incertidumbre, con secuelas físicas, deshidratados y desmayados”. Tampoco había visto, añadió, tanta entrega “valentía, motivación y dedicación” en trabajadores al límite, con una carga aboral “sin precedentes” y sin dejar de lado “al resto de los pacientes”.

En la crisis sanitaria, explicó la portavoz de los profesionales de la salud, ha aflorado “lo mejor de cada uno de nosotros y hemos crecido como equipo, trabajando todos a una y compartiendo incertitudes y alegrías. La colaboración entre las personas para las tareasl pero también las relaciones personales, han crecido hasta un punto que nunca habíamos imaginado”.

La supervisora de Medicina Intensiva del CHOP hizo extensivo el premio a todo el personal sanitario, desde los médicos y enfermeras a fisioterapeutas, celadores, técnicos de radiología y laboratorio etc, y no sanitario, ya sea de la cocina, limpieza, administración, mantenimiento etc, así como a la atención primaria y sociosanitaria. Desde el escenario del Teatro Principal, les dio las gracias por “vuestro ejemplo de fuerza, valentía, dedicación y vocación al servicio de la sociedad” y los animó a seguir trabajando on fuerza para continuar salvando vidas.