Un varón de 66 años de edad fallecía ayer en el complejo hospitalario de Pontevedra con COVID-19. El hombre, que presentaba patologías previas, es la víctima número 90 del área sanitaria desde que comenzara la pandemia. La anterior, el pasado 14 de enero, era una mujer de 91 años. En los primeros 16 días del año el área sanitaria suma ya 10 muertos de personas con esta patología.

En este sentido, y dada la gravedad de la situación, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, apeló en el día de ayer a “esperar un tiempo” con las nuevas medidas implantadas en toda Galicia antes de endurecerlas en el comité clínico del próximo martes, aunque no lo descartó para Pontevedra, de la que ya indicaba la semana pasada que está bajo especial vigilancia y que no descartaba que en los próximos días pudiese entrar en el máximo nivel de restricciones.

Preguntado en una rueda de prensa en Vigo sobre la situación de la pandemia, Comesaña insistió en que las restricciones adoptadas “tardan un tiempo en dar resultados”.

“Vamos a confiar en las medidas, vamos a esperar”, insistió el titular de Sanidade, aunque matizó que esto se sostiene “siempre y cuando los parámetros se mantengan en valores razonables”. En cualquiera caso, “si hay que adoptar alguna medida adicional, el comité clínico la propondría”, garantizó. En este contexto, el conselleiro reiteró que “de momento el planteamiento es mantener la situación actual” pero mencionó “las excepciones de Vigo y Pontevedra”, que no se encuentran en el nivel máximo de limitaciones, sino en medio-alto.

Controles de movilidad

Por otro lado, ayer volvieron de nuevo los controles de movilidad perimetral a la ciudad del Lérez que el viernes dejó de estar confinada con Poio y Marín. La Policía Local realizó controles en las principales entradas de la ciudad así como en los puntos más céntricos como la avenida Eduardo Pondal o Josefina Arruti, en este último caso de manera conjunta con la Policía Nacional.