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ALBERTO DAFONTE | Profesor de la Universidad de Vigo

“Cuando son adultos el móvil va a estar con ellos: a ver si podemos hacer algo útil”

Alberto Dafonte, profesor de la Universidad de Vigo.  | // DUVI

Alberto Dafonte, profesor de la Universidad de Vigo. | // DUVI

“Los móviles son una ocasión, toda una oportunidad, para formar” a las futuras generaciones, señala el profesor de la Universidad de Vigo Alberto Dafonte, que dedica su nuevo estudio al “Uso del smartphone en jóvenes universitarios”, una investigación “prepandémica”, señala, pero que puede dar pistas sobre las prácticas docentes de nuestro futuro más inmediato.

–El uso del móvil es hoy generalizado.

–Por supuesto, el life motive del artículo es que, asumiendo que el smartphone está ya en todas las esquinas, cómo le podemos sacar rendimiento para el aprendizaje. En vez de ser una herramienta que distrae puede ser una herramienta que se emplea para dar clases.

–¿Tiene potencialidades en la docencia?

–Sí, de hecho a nivel internacional la UNESCO incluso define que una muy buena herramienta para el desarrollo docente, pensando especialmente en países en desarrollo, que lo es. Hay que pensar que en ciertos países, a diferencia de otros dispositivos, un smartphone es más o menos asequible, quien más o quien menos tiene acceso a uno o puede tratar de tenerlo, por lo tanto es una vía barata tanto de tener el dispositivo en sí como de conectarte a la red. Por lo tanto es una herramienta asequible, que además todo el mundo tiene a mano y que la lleva todo el día consigo. En todo este escenario hay que tener en cuenta el contexto económico, disponer de un dispositivo como un portátil no es un problema para la gran mayoría de mis alumnos, pero sí para jóvenes de otros muchos países.

–Se señala constantemente al mal uso, tanto del dispositivo como de las redes.

–Lo hay, pero parto de la base de no criminalizar a la herramienta, la culpa del mal uso es efectivamente nuestra. Los dispositivos móviles si los asociamos a la vertiente del consumo, redes sociales y demás etc, permiten un amplio abanico de malos usos, partiendo del mal uso principal, que es el de estar permanentemente atento a notificaciones, contactos o lo que sea. Pero eso no es en sí culpa del móvil. Las redes sí, están diseñadas para eso, es un poco más culpa de cómo están diseñadas que del móvil, pero, claro, una cosa no sería posible sin la otra.

–Hay un debate educativo sobre el uso del móvil.

–Obviamente no va a ser igual en todos los niveles educativos, hay niveles que es evidente que no porque son muy pequeños, pero desde el momento en el que son adultos, como es el ámbito universitario, y el móvil va a estar con ellos –y puede ser incluso que lo estén usando durante una clase– pues a ver si podemos hacer algo con ellos que sea útil. Algo que sea útil y no solo dentro de clase, también fuera de ella, porque si el móvil está siempre contigo las posibilidades de aprendizaje también pueden estar siempre contigo.

–¿Qué estudio ha llevado a cabo usted con respecto al uso de la tecnología?

–El estudio que hago se basa en un modelo de adopción de tecnología, digamos en tratar de prever, en función de los intereses y del uso que haces, si estarías dispuesto o no. En el fondo lo que pretendo medir es qué cosas podrían ayudar a que el alumnado estuviese abierto a utilizar el móvil en un contexto de aprendizaje.

–¿Qué prácticas ha analizado?

–Se analiza qué prácticas son para ellos habituales en redes, qué cosas hacen habitualmente como cuántas veces consultan el correo electrónico, la plataforma de la universidad, las redes, y qué hacen en ellas.

–Todas las universidades cuentan ya con campus virtuales ¿Qué concluye su estudio sobre estas plataformas?

–Que no están suficientemente adaptados al uso de dispositivos móviles. Están pensados para el uso en un ordenador, sentado, y creo que en cierta medida deberían irse adaptando a un uso cada vez más móvil, tratar de optimizarlo. Lo que nos hemos encontrado es que el alumnado ya usa un montón de herramientas online por su cuenta para trabajar, es cosa de la universidad y los docentes descubrir que ya lo están manejando y en la medida que sea posible, adaptarse. Es más fácil que usen algo que ya tienen o que asimilaron que ya tienen, que estar permanentemente introduciendo herramientas nuevas.

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