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El marisqueo cierra la campaña de Navidad con los precios más altos de los últimos años

La almeja japónica rozó los 30 euros el kilo, la babosa alcanzó los 40 y la fina casi llega a los 70 euros en la última semana del año

Subasta de almeja en la lonja de Campelo el pasado 30 de diciembre. | // RAFA VÁZQUEZ

Terminó ya la Navidad y con ella una de las mejores campañas que se recuerdan en los últimos años para los moluscos bivaldos. La almeja y la navaja alcanzaron precios desorbitados que vienen a recompensar un año complicado para el marisqueo.

La patrona mayor de la Cofradía de Lourizán, Carmen Vázquez reconoce que había mucho “miedo por la situación de la hostelería y la pandemia” y aún están asumiendo el éxito de la campaña. “Los precios estuvieron muy bien, nos sorprendió especialmente el lunes 28 y martes 29 de diciembre. Fue algo espectacular que no se veía desde hace muchos años, la japónica llegó casi a 30 euros. Coincidía con el día de los inocentes y casi no lo creíamos”, explica.

Ese día la lonja de Campelo registró una media de 29,81 el kilo en almeja japónica, 69,67 en la fina y hasta 40,80 en la babosa mientras la navaja alcanzó los 29 euros el kilo. Tras este gran pico los precios se desinflaron de cara a fin de año y Reyes.

Incredulidad

“Esos precios no los recuerdo en más de 20 años que llevo trabajando, mis compañeras tampoco, y desde luego no nos podemos quejar. Nos sorprendió muchísimo y creo que no podemos pedir más en la situación en la que estamos”, recalca Vázquez.

Hay que tener en cuenta que durante todo el año el precio de la japónica ronda entre los 10 o 12 euros, 14 o 16 en el caso de la extra, por lo que los precios se han triplicado.

Sobre los factores que han llevado a esta gran subida la patrona señala, además de la gran demanda, el colapso de transportistas del canal de la Mancha: “Quizás eso haya hecho que no llegue tanto producto foráneo o también el menor tránsito en las fronteras. Todo eso garantiza que este año lo que se consumió en las mesas fue nuestro producto”, sentencia.

Por otro lado, la calidad y cantidad del producto también ha acompañado. Pese a los días de lluvia no hubo gran mortandad y los meses en los que el marisqueo estuvo parado ayudaron a que el molusco se recuperara. Por ello en las cofradías prácticamente todas las artes se volcaron en el marisqueo, dado que los crustáceos no tuvieron el repunte de otras campañas.

Para Vázquez “esta es una muy buena noticia después de un año tan malo. Fue una compensación y creo que la merecíamos porque ha sido muy duro, cuando pudimos empezar a marisquear llegó a toxina, a eso se le sumó después la incertidumbre y la hotelería cerrada. No sabemos qué pasará a partir de enero, habrá que ir día a día, pero esto fue una recompensa”.

Cabe recordar que el marisqueo estuvo inactivo desde marzo del pasado año hasta finales de julio, ya que después de la cuarentena tuvieron que parar un mes y medio más por la toxina.

Por ello desde las cofradías piden a este año que los mercados y los compradores valoren el producto local y entienda la diferencia entre un producto u otro.

Estancamiento en los precios del pescado

La cara b de la campaña navideña para las cofradías fue la venta de pescados y ciertos crustáceos. El ex patrón de la Cofradía de Portonovo, Juan José Besada estima 1que el beneficio bajó en un 50%, aunque destaca la venta de otros productos que no hubo en años anteriores como el erizo.

Incide en que hubo poca demanda, y alude a las restriicciones de aforo en las comidas familiares que llevan a comprar pescados más pequeños y menos cantidad.

A eso se le suma que los pescados de más kilos suelen tener como destino la hostelería, un sector que también está sufriendo.

El Rodaballo, por ejemplo, rondó los 26 euros el kilo, pero Besada recuerda que “si no se vende cantidad da igual el precio”.

También fue menor la venta a MercaMadrid y otros mercados de grandes ciudades.

En cuanto al marisco había un gran miedo a la baja demanda y pese a que se seleccionó por ello el marisco de mayor calidad no alcanzó los precios de otros años. El centollo, por ejemplo, tuvo una media de 16 euros el kilo los días antes de fin de año, alcanzando un máximo de 26 euros el kilo, mientras el buey sufrió un pico y alcanzó los 38 euros el kilo el 31 de diciembre en la lonja de Portonovo.

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