Tres millones de personas en Europa padecen enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa y para ellos es indispensable tener siempre un inodoro disponible, dado que acudir a uno puede ser algo urgente en cualquier momento. Lo cierto es que pocas ciudades en España cuentan con redes apropiadas de aseos públicos, pero antes de la pandemia esta situación se solventaba para muchos con los aseos públicos de establecimientos comerciales o hosteleros.

Esto no sucede ahora mismo. Las normas sanitarias para frenar el COVID-19 han limitado el uso de estos aseos y sus empleados tienen prohibido el uso para clientes.

Tres millones de personas en Europa padecen enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa

Una marinense que sufre enfermedad de Crohn, Silvia Souto García, hizo público a través de las redes sociales lo mal que lo pasó hace apenas unos días en pleno centro de Pontevedra cuando se le negó la posibilidad de acceder a un aseo a pesar de la necesidad acuciante que tenía de ello por la enfermedad que padece. Como eran ya más de las 17 horas la hostelería estaba cerrada, por lo que pidió a los empleados de los establecimientos poder usar sus aseos ante esta situación de emergencia.

Os voy a contar la situación que viví hoy en Pontevedra....Tengo enfermedad de Crohn (una enfermedad en el intestino)con...

Posted by Silvia Souto García on Saturday, December 26, 2020

Lo hizo, además, mostrando su informe médico en el que se señala que padece esta enfermedad intestinal. La respuesta inflexible que encontró en cuatro o cinco establecimientos la desmoronó: “Me respondieron que los baños están precintados por el COVID-19 y que no me podían dejar pasar que si no las despedían”, explica. “Yo acabé llorando y con un ataque de ansiedad de la impotencia de que no me dejaran ir al baño aún sabiendo que tengo una enfermedad”, indica. Afortunadamente, finalmente “encontré una farmacia, la que está en Benito Corbal, en la que me dejaron pasar al baño tras explicarles mi situación”.

"Acabé llorando y con un ataque de ansiedad de la impotencia de que no me dejaran ir al baño aún sabiendo que tengo una enfermedad"

Silvia Souto relata que, en su desesperación, incluso llamaron a la Policía que, cuando llegó al lugar, los agentes incluso se ofrecieron a llevarla a Comisaría para que utilizase sus baños si era preciso.

“Que no le pase a nadie”

Esta marinense decidió hacer público lo que le pasó con el objetivo de que “a nadie más le pase” lo mismo que a ella. Quiere pedir una mayor sensibilidad con las personas que padecen enfermedades como la suya a la hora de facilitarles el acceso a un baño, a pesar de las restricciones establecidas por el COVID-19 y que están generando muchas situaciones de estrés para las personas que padecen este tipo de patologías.