La Federación da Construcción e Madeira de la CIG denunció ante Inspección de Trabajo a la constructora Camsoar, asentada en Poio, por “vulnerar los derechos” de los 14 trabajadores que contrató el pasado mes de noviembre para ocuparse de una obra en el sur de Alemania. Así lo confirmó su secretario comarcal, Xaquín Agulla, que no descartó emprender acciones legales por la vía penal por la “particularidad de los hechos” que tildó de “estafa”.

El pasado 25 de noviembre toda la plantilla emprendió rumbo a Alemania con el objetivo de construir la red necesaria para la instalación de fibra óptica en el rural germano, una obra en la que empresas como Nokia se encuentran implicadas. El viaje, según relató ayer David Deus, el primer trabajador en hacer una denuncia pública del caso, lo iniciaron dados de alta en la seguridad social pero sin haber visto el contrato ni el anticipo de 500 euros que se les había prometido. Además, tuvieron que ponerse en varias ocasiones en contacto con los responsables de la empresa ya que en el trayecto, hecho en furgoneta, se quedaron sin dinero para cubrir los gastos.

La empresa solventó con tres ingresos las facturas de peajes y gasolina y, una vez llegaron a su destino, tuvo que realojar a los operarios en tres apartamentos ya que al que llegaron no cumplía las condiciones mínimas de habitabilidad.

La obra debía avanzar a un ritmo de 100 metros por día, una labor por la que en teoría se les pagarían 3.500 euros al mes, sin embargo, al llegar al lugar tan solo pudieron hacer labores de reconocimiento ya que faltaban herramientas para poder perforar el suelo. Entonces fue cuando David Deus y otros dos compañeros decidieron dimitir y buscar alternativas para regresar a Pontevedra. “Descubrimos que lo máximo que se podían hacer eran 60 metros al día”, por lo que temieron que la empresa se acogiese a “un bajo rendimiento para no pagar”, explicó Deus.

Aunque la empresa les ofreció asumir una parte del billete de avión y, también, volver en furgoneta cuando enviasen los materiales para la construcción, finalmente volvieron por sus propios medios gracias a la ayuda de la CIG. Los trabajadores reconocen que durante el tiempo que la obra no pudo avanzar la empresa corrió con los gastos de manutención y de alojamiento. Sin embargo, la mitad de ellos no llegó a cobrar el anticipo salarial y tan solo se les pagó por los días de trabajo una vez pudieron comenzar.

“Cuando estábamos en el campo exigían trabajo, pero no había herramientas suficientes. Me llamaron diciendo que no avanzaba en los metros que se tenían que hacer. Yo les presionaba para recibir el anticipo porque de ello depende mi familia”, aseguró Roger Cahuya, el último de los trabajadores en llegar a Pontevedra tras dimitir. En su caso, según afirmó, tan solo recibió 180 euros por cuatro días de labores a pesar de encontrarse en Alemania desde finales de noviembre.

En total, según afirmaron en la CIG, los operarios que dimitieron fueron siete. La otra mitad, que sí recibieron los anticipos de 500 euros, se encuentran rumbo a Galicia. Sindicato y trabajadores desconocen la causa, pero tienen constancia de que la propia Camsoar les pidió que regresasen.