Familiares y amigos más allegados despidieron en la tarde de ayer al hostelero fallecido recientemente en extrañas circunstancias, Ignacio Cal García, de 62 años. Lo hicieron en el templo nuevo de la parroquia de Padriñán.

Su cadáver aparecía el pasado viernes en un callejón en las proximidades de la discoteca Pirámide, a pocos metros del lugar en el que se produjo un accidente de tráfico. Su hijo, presente ayer en el entierro y conductor de uno de los vehículos que se vio implicado en el siniestro, fue puesto en libertad tras prestar declaración en sede policial. El juzgado de Cambados número 4 abrió una investigación para aclarar lo sucedido que sigue en marcha. El hombre presentaba un golpe en la cabeza que se pudo producir al caerse al suelo y es que una de las hipótesis apunta a que el hostelero podría haber sufrido una indisposición cuando acudía al lugar en el que tuvo un accidente su hijo.