La Xunta ha anulado un expediente abierto a una familia pontevedresa por no llevar a su hijo a clase durante el curso actual debido a una enfermedad grave de la madre, que requiere de un tratamiento específico una vez al mes en un centro hospitalario.

A raíz de la pandemia, la madre dejó de llevar al pequeño al colegio, el CEIP Barcelos de Pontevedra, ya que temía que esto, de una forma u otra, le terminase afectando a su propia salud, ya que contraer el coronavirus, dado su estado actual, le podría costar la vida.

Pese a que disponía de un informe médico que acreditaba su enfermedad, de largo tratamiento, desde la Consellería de Educación en su momento se le abrió un expediente de absentismo escolar por no llevar a su hijo a clase.

Sin embargo, ahora, la administración autonómica ha dado marcha atrás y ha anulado dicho expediente tras ser analizado por la comisión provincial de absentismo.

De este modo, el menor podrá asistir a clase de forma telemática, tal y como se le ha informado a la familia.

El absentismo escolar, tal y como establece el artículo 22 del decreto 229/2011 del 7 de diciembre, es la ausencia al centro escolar sin causa debidamente justificada del alumno en edad de escolarización obligatoria. Para ser considerado absentismo, esta ausencia debe suponer un mínimo del 10 por ciento del horario lectivo mensual.

Cuando el profesor tutor verifique que un alumno presenta un número de faltas de asistencia a clase sin justificar a ese 10 por ciento, propondrá, con el visto bueno de la dirección del centro, el inicio de un expediente, que deberá realizarse como máximo dentro de los siete días naturales siguientes a la fecha en la que las faltas de asistencia superen ese porcentaje.

Activado el protocolo, la jefatura de estudios recogerá la información necesaria para trasladar a los padres o tutores del menor y se informará al servicio territorial de Inspección Educativa.