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La hostelería se declara “en la UVI” y exige ayudas ante la Xunta con una gran cacerolada

Profesionales de Pontevedra, Marín y Poio se concentran al grito de “Queremos traballar” | Aseguran que “la gran mayoría está al límite” y que las ayudas anunciadas “son momentáneas y no solucionan el problema”

Sonora cacerolada de los hosteleros ante la Xunta en Pontevedra.

Sonora cacerolada de los hosteleros ante la Xunta en Pontevedra. Rafa Vázquez

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Sonora cacerolada de los hosteleros ante la Xunta en Pontevedra. Susana Regueira

Decenas de hosteleros, pero también proveedores y clientes, se concentraron ayer ante la delegación territorial de la Xunta en Pontevedra para dejar claro que “no somos el problema, formamos parte de la solución” y exigir ayudas que frenen el ahogo del sector. Éste se declara “al límite” y teme que las pesimistas previsiones de que un 15% cerraría a raíz de la pandemia a día de hoy se están quedando muy cortas. “Estamos en la UVI”, reconoce el presidente de los hosteleros locales.

“Todos somos hostelería”, podía leerse en la pancarta que presidió la concentración y en la que los participantes se hicieron oír con una gran cacerolada y coreando lemas, especialmente “Queremos traballar”.

Se sienten “injustamente maltratados” y demandan “ayudas, porque nos han cerrado nuestros negocios, no nos dejan trabajar”, denuncian sus representantes.

En la concentración participaron propietarios de locales y trabajadores de la hostelería de Pontevedra, Poio y Marín. La asociación Hosteleros Empresarios de Pontevedra (Hoempo), la Asociación de Hosteleros de Marín y la Plataforma Afectados Covid Pontevedra (en cuya pancarta podía leerse “no se puede exigir impuestos si prohíbes tener ingresos”) respaldaron la convocatoria, en la que una y otra vez se dijo “no al cierre” de los locales.

Víctor Pampín, presidente de Hoempo, es uno de los que acudió a la protesta con una soga al cuello. “Es para representar la situación que estamos viviendo, cada vez estamos más presionados”, explica, “este Gobierno nos lo ha puesto más difícil cada día, culpándonos siempre de esta situación de contagios”.

Con las sogas, recurrieron también al luto, al sonido y a camisetas en las que podía leerse “Todos somos hostelería”, para reivindicar un sector en el que las contrataciones se han desplomado y que antes del cierre perimetral facturaba entre un 40 % y 50% menos que en 2019. El escenario no ha hecho sino empeorar y ni los locales del municipio de Sanxenxo, que ha esquivado las restricciones, se salvan del bajón: el pasado fin de semana en la zona de vinos se vendía “la cuarta parte que el año pasado”, señalaban los propietarios de bares y taperías.

El representante de Hoempo recordó los informes del Ministerio de Sanidad que indican que en la segunda ola de la pandemia los contagios vinculados a bares, restaurantes y taperías suponen el 3,2% del total desde mayo. “No somos un foco de infección, sino un sector que está criminalizado, porque todo ha apuntado siempre a la hostelería”, destacó Víctor Pampín. Éste destacó que “desde nuestros negocios siempre hemos cumplido con todas las normativas que nos mandó el Ministerio; por cuenta propia hemos insistido con los clientes en las distancias, las medidas higiénico-sanitarias etc pero nos han apuntado desde el primer momento como responsables de tantos contagios, y creemos que no es así”.

Insiste (como momentos después hizo todo el sector en la lectura del manifiesto, que corrió a cargo de la hostelera Marta Fontán) en que los bares, restaurantes y taperías implican en cadena a numerosos negocios. “Abarcamos muchísimos puestos de trabajo directos e indirectos”, recordó el representante de Hoempo, que demandó que los cierres y restricciones “vayan acompañados de ayudas para que podamos mantener nuestros negocios a flote y no nos veamos obligados a cerrar”.

Es uno de los representantes del sector que considera insuficientes las ayudas anunciadas. “Obviamente no llegan”, señaló Víctor Pampín, “el problema no es de estas fechas, viene generado desde el mes de marzo, hemos seguido pagando impuestos, tasas y demás a nivel municipal, Xunta y nacional; es un problema que se arrastra desde atrás, éstas son ayudas momentáneas pero que no nos solucionan el grave problema en el que estamos”.

Si hace unas semanas la patronal expresaba su temor a que un significativo porcentaje de los establecimientos cierre con la pandemia (apuntaba inicialmente a un 15%), Víctor Pampín resumía el nuevo escenario señalando que, sencillamente, “estamos en la UVI todos; cada vez nos están apretando más y la situación no es que sea grave, es crítica ya, porque ya muchos negocios posiblemente no puedan soportar esta situación y tengan que cerrar definitivamente y la gran mayoría están al límite”. Es por eso, añadió, que solicitan ayudas y exenciones, “para que podamos de alguna manera pasar estas fechas críticas y poder reiniciar nuestra actividad en un futuro próximo”.

Con todo, tampoco son excesivamente optimistas ante la próxima campaña de Navidad, tradicionalmente una de las principales campañas de la restauración. Suspendidas las cenas y cotillones de Navidad de las empresas, la esperanza del sector es ahora muy exigua. “Es difícil confiar”, señala en este punto Víctor Pampín, “si no tenemos el apoyo de las instituciones la confianza cada vez se va deteriorando, y la Navidad dependerá de cómo vayan los contagios. Somos conscientes de que lo primero es la salud, pero también queremos desarrollar nuestra actividad”.

Tras las concentraciones ante el Concello de Marín y la Xunta en Pontevedra, la hostelería celebrará hoy una protesta en Santiago y avanza “nuevas manifestaciones para seguir dando a conocer nuestra situación real”.

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