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La hostelería de Sanxenxo sufre un mes sin actividad pese a esquivar el cierre perimetral

En la principal zona de tapeo se factura la cuarta parte que el pasado año | El grueso de los hoteles, cerrado

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Mal trago para la hostelería de Sanxenxo pese a evitar el cierre Rafa Vázquez

Un fin de semana muy parado en un mes que ya habitualmente es bajo. La hostelería de Sanxenxo no rentabilizó estos días el haberse convertido en una “isla” en la que tomar una caña con el resto de los municipios de la ría en pleno cierre perimetral. La excepción fue la jornada del pasado viernes, en la que el buen tiempo animó a numerosos vecinos a acudir a las terrazas.

Por lo demás, la lluvia aguó literalmente el resto del fin de semana. “Ha ido fatal”, resumen en la cervecería El Aviador, “entre el tiempo y las restricciones no está siendo un mes de noviembre como podría serlo”.

La villa registra en estas fechas el momento de mayor parón del año, que aprovechan muchos locales para las vacaciones de la plantilla y las reformas. “Normalmente noviembre y febrero son los meses más parados”, explica Juan Manuel Castro, que encabeza varios locales de hostelería en la villa. No abre el restaurante en esta temporada, y en la tapería La Cueva tras la suspensión de la práctica totalidad de las cenas ha reducido el personal desde los tres empleados a uno. También trabajará él “y haré algún contrato a media jornada para cubrir el horario, me he quedado con lo mínimo”, explica, en un otoño en el que “todo está muy parado, hay muy poco movimiento”.

También encabeza uno de los pocos locales de la calle de vinos, la única peatonal de Sanxenxo y en la que alrededor de 8 bares funcionan todo el año. En la mejor zona de tapeo el hostelero está facturando “una cuarta parte”, explica, que los últimos años por estas fechas. De hechodurante el fin de semana el grueso de las terrazas contaba con mesas disponibles a la hora del vermú y la cena.

Los clientes son los habitales, vecinos “de Sanxenxo y Meaño, los que suelen venir en este mes”, indica Daniel Barreiro, de La Trastienda, otro de los que constata que “el viernes hubo algo de ambiente pero fue por el buen tiempo, por lo demás en cuanto empeora aquí vuelve a ser como siempre en noviembre”.

Entre los aproximadamente 1.800 vecinos con los que cuenta la villa en invierno hay también en estas fechas “gente que igualmente es habitual pero porque veranea aquí de siempre, vienen a su segunda residencia e incluso algunos llevan aquí desde el mes de marzo, muchos de ellos son jubilados; es el tipo de población que se ve ahora en Sanxenxo”, explica el librero Jaime Corral. Es uno de los pequeños comerciantes que recuerda el “peso decisivo del turismo en la economía local, de él depende aproximadamente el 80% del PIB del municipio”.

A la imagen de parón también contribuye el cierre del grueso de los hoteles. “La mayoría”, confirman desde el Consorcio de Empresarios Turísticos, con excepciones como el resort Augusta, un spa que mantuvo su actividad este fin de semana.

En otoño y en un buen fin de semana Sanxenxo recibe a parejas y familias de localidades como Coruña o Vigo, que “al estar todo cerrado ya no se desplazan”, lamentan los hosteleros.

“Noviembre no es un buen mes”, coincide Carmen Pato, del bar Papá Pato, entre cuyos clientes hay“sobre todo gente de aquí; el viernes en la terraza y dentro hubo lleno y por la mañana y por la tarde, pero a partir del sábado y con el mal tiempo todo estuvo muy bajito”. Es otra de las representantes del sector que echa en falta a los turistas de fin de semana. “Si hace buen tiempo en esta época”, señala, “vienen de Pontevedra, Santiago y así, y esa falta es lo que más se nota ahora”.

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