Sanxenxo se libra del cierre perimetral y de la hostelería. Así lo ha anunciado este mediodía el conselleiro de Sanidade tras la reunión del comité clínico, en la que han analizado la progresión de la pandemia en Galicia y la pertinencia de nuevas limitaciones. Julio García Comesaña especificó que no se endurecerán las restricciones en la joya turística de las Rías Baixas, si bien el municipio será sometido a "observación especial" debido al notable aumento de casos en los últimos quince días.

Y es que Sanxenxo ha pasado de 18 casos el uno de noviembre a 69 notificados ayer. Además, registra 7 brotes, uno de ellos con al menos 14 personas afectadas. Uno de los focos se vincula a la celebración privada de un funeral con cinco positivos. Por ello, la directora de Saúde Pública Carmen Durán explicó que se someterá a la localidad a vigilancia ante "el goteo constante" de nuevos contagios. No será el único ayuntamiento bajo observación, ya que Chantada (Lugo) y A Rúa (Ourense) se hallan en una tesitura similar.

Hay que destacar que el pasado viernes Sanxenxo entraba por primera vez en el máximo nivel de alarma del "semáforo covid" de Sanidade, que mide la progresión del virus por ayuntamientos. Sin embargo, no se incluyó en ninguna de las dos áreas de restricciones que la Xunta demilitó entre las rías de Pontevedra y Arousa.

Este viernes, la villa conserva la alerta roja pero no verá elevadas las restricciones. Es decir, se permite la entrada y salida del municipio, pero sus vecinos no podrán desplazarse a los concellos vecinos bajo cierre perimetral: Poio, Pontevedra, Marín, Vilaboa, Campo Lameiro, Cerdedo-Cotobade, Barro, Ponte Caldelas, Cambados, O Grove, Vilanova de Arousa y Vilagarcía.

Además, la hostelería continuará abierta y se permiten las reuniones sociales hasta seis personas (no necesariamente convivientes). Al igual que en resto de Galicia, impera el toque de queda entre las 23 y las 6 horas.

Nuevos cierres en la comarca de Bergantiños y Ribadavia

La Xunta ha decidido elevar las restricciones en la comarca coruñesa de Bergantiños, excepto en el concello de A Laracha, y en Ribadavia (Ourense). Ambos municipios se pondrán al nivel de las siete ciudades de Galicia y otros 53 ayuntamientos, es decir, el cierre perimetral, restricciones a negocios de hostelería y limitación de reuniones a convivientes.