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El peor año del Camiño Portugués cerrará con una caída de viajeros superior al 86%

Con las restricciones de movilidad y los albergues con la verja echada, todo apunta a que 2020 no recibirá más peregrinos | Solo se salva el mes de agosto, con 4.455 caminantes

El cartel que anuncia el cierre en el albergue oficial “Virxe Peregrina”. |   // GUSTAVO SANTOS

El cartel que anuncia el cierre en el albergue oficial “Virxe Peregrina”. | // GUSTAVO SANTOS

Este año pasará a la historia como el peor en las estadísticas del Camiño de Santiago. La variante portuguesa, la que pasa por numerosos municipios de la comarca, entre ellos Pontevedra, despedirá a 2020 con unas cifras de peregrinos inusuales. La pandemia de la Covid-19 truncó el sueño de todos aquellos que quisieron caminar hasta Santiago de Compostela evitando el Año Santo, 2021.

En total, en los meses en los que estuvo activa la ruta pasaron por Pontevedra 12.806 peregrinos. Son el 86,4 por ciento menos que en 2019, cuando recorrieron la Boa Vila en su camino hacia Compostela 94.649 personas.

La caída ha sido estrepitosa, según los datos facilitados por la Oficina del Peregrino, pero es que hay que tener en cuenta que entre abril y junio, incluidos, el Camiño estuvo cerrado para frenar la pandemia, de carácter mundial.

Ahora, se vuelve a vivir una situación similar, ya que la frontera entre España y Portugal no se puede cruzar salvo por motivos justificados, es decir, laborales, de salud, etc...

Tanto es así que el albergue oficial de peregrinos de Pontevedra, el “Virxe Peregrina”, ya ha echado el cierre indefinidamente hasta que la situación lo permita, tanto a nivel sanitario como en cumplimiento de las diferentes restricciones impuestas por las administraciones, autonómica o central.

“Cerrado por confinamiento”, reza con un mensaje directo un cartel pegado en la entrada al área de aparcamiento y de peatones del albergue pontevedrés.

Y no es el único, muchos de los de carácter privado en la ciudad, que viven básicamente de los peregrinos, también se han visto obligados a bajar la verja. Solo abren en caso de recibir reservas de otro tipo de viajeros, aunque son los menos, ya que solo llegan a la ciudad por motivos laborales.

De los cerca de 13.000 peregrinos que utilizaron alguna de las dos variantes del Camiño Portugués, la mayoría lo hicieron, como es habitual por el original. Fueron 10.094, frente a los 2.712 que optaron por la ruta de la costa.

Además, tres de cada cuatro peregrinos aprovecharon la mejoría que la pandemia dejó en el verano para viajar. En este sentido, hay que destacar que el único mes que se salvó, y esta definición hay que ponerla si cabe entre comillas, fue el de agosto. En esas semanas fueron 4.455 caminantes, 3.415 por el Camiño Portugués y 1.040 por el de la costa.

Teniendo en cuenta la difícil situación, tampoco el mes de septiembre fue tan terrible, puesto que dejó un saldo de 2.598 viajeros.

Es más, fue bastante peor el de julio, en el que se abrieron las fronteras y el Camiño comenzó a revivir. No le dio tiempo a recibir a más de 2.129 personas en la ruta a Santiago.

El conjunto del verano sumó 9.182 peregrinos, un 78 por ciento menos que el año anterior, que dejó registrados 43.253, toda una cifra récord.

Las peores cifras

En el mes de octubre, en el que la cifras de la pandemia volvieron a echar atrás a la ciudadanía a la hora de abandonar sus hogares y viajar, la Oficina del Peregrino solo registró a 1.688 en las dos variantes portuguesas.

El primer trimestre de 2020 fue, sin duda, el que menos viajeros aportó, algo habitual cada año. Fueron 1.936 entre enero y marzo, mes en el que se declaró la pandemia y todo se truncó, ya que en primavera es cuando el Camiño comienza a coger fuerza con aquellos que optan por hacer la ruta evitando las aglomeraciones del verano.

Con las actuales restricciones de movilidad, todo apunta a que el año actual cerrará con estas cifras, las más bajas de la historia del peregrinaje a Compostela.

Esto no impidió, sin embargo, que el albergue oficial de Pontevedra inaugurase a finales de agosto su ampliación, una actuación de la Xunta de Galicia de 200.000 euros que lo dotó de 20 plazas más, lo que lo convierte en el establecimiento de la red pública más grande del Camiño Portugués, con cerca de un centenar de camas. Un sueño cumplido en su peor año.

Candela Garrido, en el “Acolá Rooms” de la calle Herreros. | // R.V.

“En el mes de octubre ya solo hubo cancelaciones”

Al igual que el resto de albergues pontevedreses, los “Acolá”, con tres instalaciones, en las calles Arzobispo Malvar y Herreros, apenas tienen actividad actualmente. Candela Garrido, al frente, reconoce que al tratarse de una empresa familiar, simplemente abren cuando reciben alguna reserva, que suelen ser por motivos laborales. “Peregrinos ahora ya no hay”, asegura. “El mes de septiembre fue como el de julio, un mes en el que las reservas que había fueron cayendo de forma importante. En el de octubre ya no hubo nada, sólo cancelaciones”, explica. De hecho, en octubre solo estuvieron al 9% de su capacidad, teniendo en cuenta que entre los tres bajos cuentan con alrededor de 50 plazas. Considera que en 2021 la clave estará en que “en marzo la cosa esté más o menos bien”. “Entonces la gente se animará a salir porque los días ya son más largos”, espera.

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