Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un Mercado de incertidumbre

El bajón de facturación se sitúa entre el 30% y el 50%. El cierre de la hostelería paraliza buena parte de los puestos. Los vendedores, sin previsiones para la campaña navideña

17

El Mercado sufre el cierre de la hostelería Gustavo Santos

“No nos hemos recuperado del bajón desde el arranque del confinamiento”, resume Beni Meijoeiro Abelleira, al frente del quiosco del Mercado. Como algunos de los vendedores consultados ayer por FARO, tiene la suerte de atender “a un cliente de proximidad, del barrio, pero en general la Plaza se mueve mucho con las parroquias del rural y los municipios de la periferia... y ahora todo está parado”.

En Peixes Dopazo también se nota que hay “menos gente, muchos clientes vienen de fuera y ahora sencillamente no bajan”. A unos metros, en el puesto de Lucita, la vendedora teme que “nos va mal y nos va a ir peor; esta semana 2 días ya no vine porque solo hay que ver la poca gente que hay”. En su caso también tiene “clientela fija, y aprovecho cuando vienen ellos”.

“No nos hemos recuperado del bajón desde el arranque del confinamiento”

decoration

En las inmediaciones varios compañeros afirman que “ya no compensa abrir a diario” y los precios no ayudan. “El pescado bueno, el de las rías que trabajo yo”, señala Lucita, “está caro, faltan barcos y los que pescan poco; así que somos muchos a comprar y es la ley de la oferta y la demanda”. Es una de los profesionales que cifra en “al menos un 30%” la caída de ventas en el Mercado, a pesar de llenos como el del pasado sábado. “Había gente, pero en mi caso salvé por los pelos el día… Muchos clientes son mayores o de otros grupos de riesgo y ya no vienen, a algunos les llevas la mercancía a casa, pero son pocos”.

Las nuevas restricciones han supuesto para todos una vuelta de tuerca más, pero en aquellos puestos cuya clientela principal es la hostelería se está pensando, sencillamente, si compensa abrir en adelante.

“Nos va mal y nos va a ir peor"

decoration

“La hostelería es el motor del Mercado y de muchos negocios del entorno”, recuerda Begoña Laya, veterana al frente de un puesto de carne y una quesería, en donde ha notado “el gran bajón de ventas, diría que hoy estamos al 50% de la facturación y muchas pequeñas empresas sopesando si van a aguantar”.

Le preocupan al igual que a sus compañeros las nuevas restricciones, “sobre todo en el fin de semana, tenemos muchos clientes de Vilagarcía o Cambados que vienen a por pescados, mariscos y carnes”.

“La hostelería es el motor del Mercado y de muchos negocios del entorno”

decoration

La suspensión de la actividad de la hostelería ha tenido un efecto dominó en el Mercado y tras la anulación de fiestas, cenas y cotillones la previsión general respecto a la próxima Navidad es, sencillamente, que no hay previsión. Trabajan con producto fresco “y no podemos augurar qué va a pasar”, recuerda Begoña Laya, de modo que el grueso de los pedidos y las reservas de la campaña están “completamente parados”.

Un horizonte inmediato más prometedor parecen tener los puestos de marisco, la estrella de la Navidad y que a estas alturas iniciaba su escalada. La profesional de Mariscos Mary señala que “este mes y el que viene son claves, en estos momentos es cuando se empieza a comprar para congelar” y lleva “unas dos semanas trabajando bien”.

En la Frutería Loli lo que más repercutirá en la caja es el cierre de los restaurantes. “Ya llamaron esta mañana para anular un pedido de 28 repollos”, explica María, “y dos clientes nos dijeron que venían hoy para hacer compra para su casa pero que en un mes no los vemos más”.

“El lunes tendré que hacer un cese de actividad para seis empleados”

Con 39 años de experiencia en la venta de mariscos y una empresa familiar con cetárea, barcos y puestos en los mercados de Portonovo y Pontevedra, Emilio, de Mariscos Emilio, lleva meses en negativo. Sus tres puestos en el Mercado de Pontevedra dependen en un 90% de la hostelería (apenas el 10% de la facturación anual se concentra en el cliente privado) y las nuevas restricciones han convertido la situación en “inviable”, explica. “El lunes tendré que hacer un cese de actividad”, lamenta, que afectará a 6 empleados. A unas horas, critica como muchos vendedores la falta de las prometidas ayudas “pero teniendo que pagar Seguridad Social y todos los recibos, llega un momento en el que la presión es tanta que te obligan a cerrar”. También el próximo lunes empieza la campaña de la centolla, una de las grandes citas anuales del sector marisquero gallego. La situación es de tal incertidumbre que hoy tomarán la decisión de salen los barcos para iniciar las capturas o “aplazar la apertura, porque nos planteamos que no hay a quien vender”, indica el profesional. Varios de sus compañeros del Mercado explicaban ayer que, o bien llevan semanas acudiendo solo unos días a la semana a abrir sus puestos, o se plantean cierres para los próximos días. Temen que “la facturación bajará aún más”, tanto por la suspensión de la actividad de la hostelería como por la Navidad sin fiestas que se teme a estas alturas. En todo este escenario, el cierre perimetral parece ya una noticia esperada: “si lo hacen por salvar la Navidad, bienvenido sea”, indican en Mariscos Mary.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats