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DESDE MI ATALAYA

“A Granxa”: incongruencia municipal

Vista del auditorio al cielo abierto de la Finca de Briz.

Vista del auditorio al cielo abierto de la Finca de Briz. Santos Álvarez

Hace más de ocho años, y en este mismo espacio, escribíamos sobre lo absurdo del nombre utilizado para denominar “finca de Briz”, a lo que siempre fue “a Granxa da Costa” porque supone cambiar un topónimo típicamente marinense y tergiversar, y aun engañar, a los visitantes de tan hermoso lugar. Nombre que durante más de nueve siglos figuró como anexo al Priorato de “Oseira” de Marín, cuna de nuestra villa desde el año 1112. Bien, pues a pesar de las razones que justifican el nombre de “granxa”, siguen empleando tal anómala designación, tratando de borrar el topónimo que recuerda nuestra pertenencia al Priorato.

Un lugar que forma parte de nuestra propia historia, y sin razones que sustenten la actual denomina, y que, una vez derribado el edificio del Priorato por la negligencia de las autoridades y el pasotismo de los marinenses, es uno de los pocos testigos que nos quedan de aquella época.

Por otro lado, los propios dueños de la granja, en recuerdo de lo que fue y su denominación, inscribieron en piedra en la puerta de entrada “La Granja”, y finalmente la familia Briz, no tiene ninguna relación con Marín, solamente venían de vacaciones, y lo vendieron a los marinenses por 150 millones de peseta. ¿Existe alguna razón para perpetuar su nombre?

La Granxa formaba parte del Priorato, según consta en la Real Carta Ejecutoria, tal como recoge el Sr. Torres Martínez en su libro de la “Historia de Martín: “Complementariamente al Priorato fueron incluidos en la demarcación del Priorato, el caserío del Busto de Arriba, el lugar de Xan Xurxo, una “granja” o quinta, con huerta, palomar y arboleda en la Cuesta, y el lugar de la Pesqueira con la Granja de la Raposeira”.

A muchos marinenses se nos sonroja la cara cada vez que vemos el nombre en cualquier evento o nota municipal, y no podemos entender como los responsables de ello no tienen el más mínimo sentido del ridículo, ni conocen la secular historia de nuestra villa, al utilizar un nombre suplantando nueve siglos de historia propia.

Nosotros, desde aquí, o desde donde sea, mientras podamos, seguiremos reclamando, en nombre de todos los marinenses, la restitución de su topónimo histórico de Granja, para acabar con esta situación indigna e hiriente para nuestra villa. Pues un pueblo que no conoce y no respeta su historia está expuesto a sucumbir.

Por eso solicitamos que se modifique el topónimo utilizado para referirse a este hermoso lugar de paz de nuestra villa, y se devuelva su nombre secular.

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