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Un polizón y un “lanchero” confiesan que intentaron colar 52 kilos de cocaína por la ría

El colombiano se metió en un barco rumbo a Marín y el sanxenxino recogía la droga lanzada al mar | Otro acusado niega los hechos

Harvey C. P., Rubén P. R. y Leonardo C. C., en el juicio.

Harvey C. P., Rubén P. R. y Leonardo C. C., en el juicio. POOL M. PATXOT

Introducirse como polizón en un mercante con rumbo a Marín con 52 kilos de cocaína, lanzar los fardos por la borda en medio de la ría de Pontevedra en un punto previamente fijado por coordenadas mediante GPS y allí, recogerlos en una lancha de marisqueo por un vecino de Sanxenxo. Este es el rocambolesco plan que confesaron ayer dos acusados de tráfico de drogas que están siendo juzgados en la Audiencia de Pontevedra. Ambos reconocieron los hechos que les atribuye el fiscal, pero se mostraron disconformes con la pena que solicita, de diez años de prisión para el polizón colombiano y trece para el “lanchero”, un vecino de Sanxenxo.

Hay un tercer acusado, a quien el fiscal considera el supuesto coordinador de todo el plan, Leonardo C. C., vecino de Valga, para quien también pide 13 años de cárcel y quien negó tajantemene cualquier relación con los hechos. También los otros dos acusados dijeron no conocerlo de nada.

52 kilos de coca y un GPS

El polizón es un ciudadano colombiano, Harvey C. P., quien explicó que se vio en el papel de mula del narcotráfico por las necesidades económicas que atravesaba: “A veces uno no tiene opción”, aseguró al tribunal, “me propusieron ganar un dinero extra”, dijo, y “yo accedí”. Fue así como se coló en el mercante “Cap Beatrice” con rumbo a España, concretamente al puerto de Marín, con un móvil, 52 kilos de cocaína y un GPS con unas coordenadas marcadas de la entrada de la ría de Pontevedra, en donde debería arrojar el bulto (el fiscal sostiene inicialmente que le plan era que se lanzase él también al agua y fuera recogido). Su aventura duró tres días, los mismos que tardó en ser descubierto por la tripulación, siendo puesto bajo custodia por el capitán y los efectos que portaba intervenidos. Llegando a Marín se avisó a la Guardia Civil. Con la preceptiva autorización judicial, los investigadores montaron una operación encubierta de entrega controlada de la droga, sustituyendo un agente a Harvey al otro lado del teléfono que le habían proporcionado junto a la droga en Colombia.

Fue así como al llegar a las coordenadas fijadas y tras diversas conversaciones telefónicas se tiró un bulto simulando la droga en las coordenadas fijadas y allí apareció el lanchero, Rubén P. R., para recogerlos. Ayer en el juicio reconoció parte de los hechos pero no quiso desvelar quien le hizo el encargo. Afirma que una persona que estaba en los muelles a la que conocía de unos meses antes le hizo el encargo. “Tenía que estar cerca de esas coordenadas” y “recoger un bulto” después de pasar el citado barco, cuyo nombre llevaba anotado en un papel que le fue incautado. En su caso dice que también actuó presionado por su situación económica; afirma que tenía deudas por su adicción a las drogas y que si hacía este trabajo no solo se ganaría un dinero extra, sino que además le serían condonadas estos pagos que tenía pendientes.

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