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El Covid-19 frena el precio del alquiler

Pontevedra lidera el ránking de capitales de provincia que sufren un mayor descenso, un 9,7% en el tercer trimestre que hace al sector hablar de cambio de tendencia

Rubén González, de la Inmobiliaria Pedrosa, enseña un apartamento a Beatriz López.

El precio del alquiler de la vivienda, disparado en los últimos años, parece haber encontrado un tope en la pandemia del coronavirus. Pese a que desde el sector señalan un buen inicio de verano en comparación con lo esperado tras la crisis del Covid-19, el mercado inmobiliario comienza a sufrir un cambio de tendencia con la estabilización de los precios. En Pontevedra, en septiembre se cerró el tercer trimestre del año con una ligera caída de los precios, un 9,7% en comparación con el anterior, que rompe con la tendencia al alza registrada hasta ahora.

El mercado inmobiliario ha pasado por la pandemia del coronavirus sin sufrir grandes cambios pero, tras un buen verano para el sector, empieza a apreciarse una estabilización de los precios fruto de la incertidumbre y de los efectos económicos de la crisis del Covid-19.

Según el último informe publicado por Fotocasa, una plataforma para el alquiler y venta de vivienda, Pontevedra registró en el tercer trimestre del año un ligero descenso de los precios del alquiler, que disminuyeron un 9,7% en comparación con el anterior. Se trata de la mayor bajada registrada en el conjunto de las capitales de provincia del Estado, muy por encima de la media gallega (-0,6%) y la de España (-0,7%). 

Según destaca la entidad, el descenso respecto al segundo trimestre indica que “los precios se han estabilizando tras la pandemia y en algunos casos se están haciendo rebajas”. En el caso de Pontevedra, este se situó en septiembre en los 6,60 euros por metro cuadrado de media, lo que supone también una ligera caída anual del 3,4%.

En el sector, realizan una lectura de los datos de los últimos tres meses con cautela, pero coinciden en que entre septiembre y octubre se produce un cambio de tendencia, ya que auguran que la caída será mayor en el siguiente. “Los precios no han bajado drásticamente, que es lo que pensábamos que iba a pasar. Algunos lo han hecho pero en una bajada pequeña. Lo que sí, se está manteniendo el precio, que eso ya es algo. Si todos los años estaba subiendo un 8%, que se mantengan puede contar como bajada. De lo que alquilamos, 1 de cada 10 lo está haciendo por menos y 8 de cada 10 lo hace al mismo precio”, detalla Jorge González, comercial en Pedrosa Inmobiliaria. 

Los motivos, según apuntan desde Pontehabitat, pueden ser dos: una bajada de la demanda y la incertidumbre. “Ahora nos cuesta alquilarlos más que a principios de verano. En junio y julio se alquilaban al precio que fuera y a partir de septiembre nos cuesta un poco más”, reconoce Natalia Orbán, gerente de la inmobiliaria. 

Ambos coinciden en que la demanda es menor que el año pasado por estas fechas, indicativo de los efectos económicos del virus. “Hay un síntoma de equilibrio entre la demanda y la oferta. Ahora entran más pisos por dos motivos: la gente que los deja por no poder pagarlos al quedarse sin trabajo y los que se pasan del régimen vacacional al anual”, razona Jorge González. 

Uno de estos casos es el de Epifanio, propietario de un apartamento en el centro de Pontevedra. Hasta la fecha, su piso estaba dedicado al alquiler vacacional. Por su ubicación en una zona turística de la ciudad prefería alquilar por estancias cortas, pero la pandemia le ha hecho replantear su postura. Desde el final del verano, se trata de una de las viviendas que han pasado de la bolsa del alquiler por días al anual. 

En cuanto a las repercusiones sobre estos cambios en el mercado, aunque en las inmobiliarias pontevedresas creen que es pronto para que los clientes noten el descenso de los precios, vaticinan que este será mayor a partir de este mes. “El verano nos dio una tregua, pero ahora, entre octubre y diciembre, esperamos un retroceso un poco más importante. El descenso del tercer trimestre que recoge Fotocasa no lo hemos notamos como algo drástico, pero lo apreciaremos el siguiente”, aseguran desde Inmobiliaria Pedrosa. 

Otro de los cambios de tendencia que ha traído el coronavirus es el tipo de apartamento que más se demanda. Aunque los clientes se interesan por los apartamentos con terraza por miedo a un confinamiento, estos son de precios más exclusivos, por lo que desde las inmobiliarias no perciben que estén más demandados. Lo que sí se aprecia es que si antes se buscaban apartamentos de una única habitación, tras la implantación del teletrabajo se están alquilando más los de dos espacios para habilitar uno como oficina. 

Los compradores “emigran” a los alrededores

En cuanto al mercado de vivienda, la compra venta en la ciudad ha experimentado un parón con la pandemia. Así lo señalan desde la inmobiliaria Pontehabitat, que apuntan a la paralización como un síntoma de la incertidumbre.

“Ahora la gente está a la espera de que pasen los meses. De momento no estamos confinados, pero sigue siendo una situación excepcional”, explica Natalia Orbán sobre la caída de la demanda. “En nuestra experiencia, la compra venta está bastante parada ahora. En verano hubo más visitas, pero ahora se ha paralizado todo”. 

Se trata de una visión que comparten en Pedrosa, donde señalan que, no obstante, la caída no fue tan significativa como se esperaba. “Lo que sí ha caído más es el tema de los inversores”, señala. 

Una de las contadas clientas que estos días buscan una vivienda en propiedad es Beatriz López. Pese a su corta edad, 23 años, su contrato indefinido la ha hecho plantearse la compra de un apartamento tras más de un mes a la búsqueda de un alquiler en el centro. “No quiero estar pagando un alquiler por 500 euros, al final pagas una hipoteca”, lamenta. La oferta, no obstante, no es mucha en la zona céntrica de la ciudad. 

En las afueras es precisamente donde más se movimientos se producen. “Lo que se está vendiendo más son casas en los alrededores de Pontevedra”, explica González. “Digamos que la motivación es disfrutar más, no por el miedo a confinarse, sino que con la pandemia ha habido un aprendizaje en el que las familias valoran más los entornos naturales”, concluye. 

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