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Cerca de medio millar de familias de Pontevedra recibe ayudas para paliar su riesgo de pobreza

La demanda del Banco de Alimentos creció un 35% desde el arranque de la pandemia - En el Día Mundial contra la Pobreza, las ONG y los colectivos benéficos alertan del impacto de la crisis en los más vulnerables

Jornada divulgativa sobre la pobreza que realizaron ayer tres entidades benéficas.

Jornada divulgativa sobre la pobreza que realizaron ayer tres entidades benéficas. // Rafa Vázquez

Cerca de 500 familias y personas reciben en estos momentos ayudas públicas en Pontevedra por su situación de pobreza, emergencia social o riesgo de exclusión, un dato más para definir un fenómeno complejo en el que intervienen, según los casos, la carencia energética, desempleo de largo recorrido, déficits de formación o trabajo durante años en la economía sumergida, entre otros factores. En una parte significativa de estos hogares viven menores, y ya antes de la pandemia el INE registraba que 1 de cada 5 niños de nuestro entorno estaban en riesgo.

Meses después, las entidades que luchan contra la exclusión coinciden en que la crisis sanitaria ha multiplicado el problema, para empezar porque los salarios se han desplomado más del 9% y "han desaparecido multitud de trabajos informales y de economía sumergida en el que trabajaban algunas de estas personas, como chapuzas domésticas, cuidado de niños etc", señalan desde el Banco de Alimentos, una de las entidades que trabaja directamente en la atención a estas familias.

La demanda ha experimentado un incremento de "un 35% a raíz de la pandemia del Covid", precisa José Luis Doval, delegado en Pontevedra del Banco de Alimentos, cuyos almancenes en estos momentos están "bajo mínimos, porque las peticiones han crecido muchísimo, son muchas las entidades que nos llaman cada día para pedir ayuda", señala.

José Luis Doval se reconoce "preocupado porque la situación no parece mejorar" y en estos momentos el Banco de Alimentos ha de recabar al menos 30 toneladas para abastecer a "más de 30 entidades" del entorno de Pontevedra, entre ellas "también los comedores sociales de San Francisco y San Vicente Paúl".

Durante este año 157 personas solicitaron Axudas de Inclusión Social de la Xunta, y se concedieron 89. A ellas se suman las 320 tramitaciones de la Renda de Inclusión Social de Galicia (Risga), que contaba con una media de 325 familias en nómina que este 2020 han pasado a 320. Supone un ligero descenso con respecto a las cifras de 2019 debido a que la cuantía del Ingreso Mínimo Vital es superior y aquellos padres que podían decantarse por esta segunda alternativa optaron por ella.

El cómputo continúa con las Axudas para Situacións de Emerxencia Social (Aesmun). En este caso se concedieron 74 entre el 30 de septiembre de 2019 y el pasado 1 de octubre.

Finalmente, 8 personas recibieron la Renda Social Municipal, varios de ellos menores extranjeros no acompañados, hasta completar sumando las ayudas un total de 491 beneficiarios.

En general, el perfil de las personas que las reciben "es variado", confirma el concelleiro de Benestar Social, Marcos Rey. Éste incide en que el grupo más numeroso de personas en riesgo de exclusión lo constituyen "familias monoparentales, esencialmente mujeres con hijos a su cargo".

La cabeza de familia presenta generalmente "dificultades de conciliación" y ha trabajado en los últimos años "en ámbitos de la economía sumergida, como limpiezas, cuidado de personas mayores? y que suelen tener escasa formación", señala el edil. En este grupo figuran varios casos de mujeres de etnia gitana que sacan adelante a sus familias en condiciones muy precarias.

Un segundo grupo lo constituyen "personas que viven solas", refiere el concejal de Benestar, "esencialmente hombres, con dificultades de inserción socio-laboral". Se trata de varones sin familia próxima, "parados de larga duración en muchos casos y con problemas asociados como toxicomanías, alcoholismo y, en bastantes casos, alguna discapacidad", detalla Marcos Rey, que incide en que "también en este caso se constata una escasa formación", que dificulta la empleabilidad.

En el Día para la Erradicación de la Pobreza, que se celebró ayer en todo el mundo, las ONG, entidades benéficas y administraciones que luchan contra la exclusión alertaron del impacto de la crisis sanitaria y económica en los más vulnerables. Recuerdan que la pobreza extrema, el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible mundiales, ha disminuido continuamente durante casi 25 años y ahora "sufre su peor revés", ya que se prevé que aumentará por primera vez en este último cuarto de siglo.

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