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El apoyo incondicional de la AECC de Pontevedra

El momento en el que le dieron el diagnóstico fue para Julia González "una pesadilla". Transcurrió todo un mes desde que recibió la noticia hasta que fue intervenida quirúrgicamente y, en ese tiempo, esta paciente reconoce que cogió "muchísimo miedo": "Soy una persona muy aprensiva y para mí, todo ese tiempo de espera se hizo eterno. No tenía dolor, pero teniendo en cuenta que estaba dando comienzo la pandemia, la incertidumbre de si me podrían operar, cuánto tiempo se prolongaría, etc, estaba ahí. Y cuando llegué al hospital seguía teniendo ese miedo", explica Julia.

Fue entonces cuando, gracias a Loli Devesa, de la asociación Sonríe, y a quien Julia está enormemente agradecida por su apoyo, contactó con la sede de la Asociación Española Contra el Cáncer en Pontevedra. A partir de ahí, desde la entidad la pusieron en contacto con una psicóloga que desde el primer momento constituyó un pilar fundamental en todo su proceso oncológico.

"Las sesiones con Rebeca, que siempre fue un encanto conmigo, se convirtieron para mí en muy importantes porque aunque contaba con todo el apoyo de mi familia, un profesional siempre va a saber guiarte mejor. A mí me ayudó muchísimo tenerla a mi lado", señala González, quien también comenta que, al estar en pleno confinamiento, dichas sesiones no podían ser presenciales, de manera que la psicóloga contactaba con ella mediante videoconferencia.

Desde la AECC de Pontevedra se realizaba un seguimiento mensual y esta paciente todavía hoy permanece en contacto con su profesional asignada. González destaca que, a pesar de fijar las sesiones, "la psicóloga siempre me decía que le podía escribir o llamar en cualquier momento que yo considerara".

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