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Mabel Lozano | Periodista y directora de cine

"Si nadie levantara la voz, si tuviéramos miedo, el mundo sería de los criminales"

El Principal acoge el estreno de su último documental, "Biografía del cadáver de una mujer"

Mabel Lozano. // Paco Campos

La fotografía de una de las balas con las que fue asesinada Yamiled Giraldo y su sangre es la impactante carta de presentación del nuevo cortometraje documental de la periodista y directora de cine Mabel Lozano. Esta tarde, coincidiendo con el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata, el Teatro Principal acogerá el estreno mundial de su último trabajo, "Biografía del cadáver de una mujer", donde aborda el asesinato a sangre fría de una víctima de trata por parte de unos sicarios que fueron contratados por el proxeneta que ella se atrevió a denunciar.

-¿Cómo surge la idea de transformar esta historia en un trabajo audiovisual?

-Estamos ante un cortometraje en el que se aborda una historia única e inédita, cuya primera investigación parte hace dos años a raíz de mis conversaciones con el proxeneta Miguel, apodado "El músico". Y al igual que ocurría en el "El proxeneta. Paso corto, mala leche", una vez más se pone el foco en los criminales con el objetivo de combatir la explotación sexual y la trata, de no revictimizar a las mujeres y así no cuestionarlas.

Este documental aborda la historia de Yamiled Giraldo, que fue captada en Colombia y obligada a prostituirse. Posteriormente, ella se atreve a denunciar al proxeneta y este logra asesinarla a tiros desde la cárcel, contratando a unos sicarios. La historia que contamos es la de una mujer asesinada a tiros en plena calle, en Pamplona, y delante de su hijo. Aquel caso fue conocido como la Operación Némesis y nos invita a reflexionar sobre el mensaje que está enviando ese criminal a la sociedad y a las mujeres: "Si me denuncias, mira lo que te va a pasar". Es una forma de aleccionar, pero también de abrir los ojos y ver que las amenazas son reales.

En "Biografía del cadáver de una mujer" se presenta un escenario único y que pretende ser un homenaje a todas esas mujeres que son víctimas de la violencia machista y no se contemplan como tal, de las que desconocemos sus nombres, así como a sus hijos; de hecho, en el corto documental también participa el hijo de Yamiled, que cuando la asesinaron tenía 14 años. Es un film para que nos haga pensar que cuando no se denuncia es debido a las coacciones y amenazas, a que es una realidad que aquí, en nuestro país, se están sometiendo a seres humanos a la más cruel de las explotaciones, a conocer el miedo que tienen estas mujeres y la impunidad del proxenetismo,

-¿Cómo fue la experiencia de rodar con el hijo de Yamiled?

-Fue durísima, tanto para él como para el equipo. En su caso, porque tuvo que revivir la tragedia y verbalizar cuestiones que no había hecho hasta la fecha. Y cuando lo hizo, podríamos haber hecho un making off de las cinco personas de nuestro equipo llorando. Llorando por lo duro de la historia, pero también de rabia, rabia por la impunidad. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible? Cuando asesinaron a Yamiled otra de sus hijas tenía tan solo un año de edad. Sus hijas no la han conocido...

-Cuando tiene lugar un feminicidio de este tipo no se contempla a las mujeres prostituidas como víctimas de violencia machista, ¿quizás se deba a lo arraigada que está en nuestra sociedad la cultura de la violación?

-Sin duda. Nadie se plantea que detrás pueda haber esa explotación humana. En 2009 se dijo que la trata era violencia de género, pero eso se quedó sobre el papel, la realidad es que las víctimas de trata nunca han estado al mismo nivel que las mujeres que han sido víctimas de la violencia machista de sus ex parejas. Es más, no es hasta el 2018 que se empezaron a recoger en el Gobierno los nombres de las mujeres prostituidas que fueron asesinadas, ni siquiera para un homenaje. Es una completa deshumanización. Investigando, nos encontramos con que desde el año 2000 han sido asesinadas 44 mujeres que estaban siendo explotadas sexualmente en nuestro país. Quemadas vividas, descuartizadas, tiroteadas... Y no están todas. Estas mujeres permanecen en el olvido, nadie habla de ellas, son personas de segunda y sus hijos también lo son.

-No es la primera vez que aborda esta temática tan necesaria, pero también delicada, en sus documentales, ¿en algún momento ha tenido miedo a represalias?

-No. Nunca. No tengo miedo. Directamente creo que si nadie levantara la voz, si tuviéramos miedo, el mundo sería de los criminales. Es más, creo que tenemos una corresponsabilidad, porque si nadie hubiera denunciado el narcotráfico, si no nos hubiéramos echado a la calle ante casos como los de La Manada, etc, tendríamos un mundo de delincuentes en la calle.

-En los últimos años, gracias a al feminismo, la sociedad parece haber despertado respecto al debate de la prostitución, pero a nivel legal no ha habido avances...

-Nada, seguimos sin tener ninguna ley específica con perspectiva feminista, ni siquiera ahora que se supone que tenemos un Gobierno progresista. Simplemente, no interesa, y la marginalidad de estas mujeres es brutal.

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