Las inmobiliarias reciben llamadas constantes diariamente de estudiantes en búsqueda de piso de alquiler para el próximo curso y la respuestas general es "ya no me quedan". Y es que la ciudad de Pontevedra cada vez reúne más demanda y menos oferta. Especialmente este año en el que las circunstancias especiales han hecho que haya menos pisos.

Lo explica Ibán Castro, de la inmobiliaria Boa Vila:"En la cuarentena la mayoría de estudiantes volvieron a sus casas y dejaron de pagar automáticamente los pisos con o sin consentimiento del propietario." por la imposibilidad de asumir los gastos por parte de los padres. Por ello explica que este año muchos pisos de estudiantes pasaron a ser alquiler anual. Lo que se suma a que sea una renta de solo 9 meses y el prejuicio de que por ser jóvenes, el piso vaya a estar más descuidado.

Y es que la incertidumbre es máxima y todos se preguntan qué pasará en caso de que vuelva a haber confinamiento. "Siempre hay propietarios que perdonan las rentas si el piso está vacío, mientras otra gente vive de esa renta y no puede dejar de cobrar", señala Castro. Y es que durante la cuarentena se ofrecieron ayudas a la vivienda habitual, que no entra en este perfil, por lo que "perdonar" o no el alquiler depende exclusivamente de cada casero.

Buscando desde abril

Antes estas dudas la mayoría de los estudiantes han preferido quedarse con el piso del pasado curso antes que lanzarse a otra búsqueda. Además la búsqueda de piso ha comenzado antes, pese a que la prueba de selectividad haya sido más tardía este curso. Si otros años suelen empezar a mirar pisos en mayo o junio, Natalia Orbán, de Pontehabitat, señala que recibió consultas ya desde el mes de abril, en plena cuarentena. "Cada vez hay más demanda, este año he tenido más solicitudes de lo normal", apunta.

Lo corrobora Amparo Fraguas, de Micasa Inmobiliaria: "Este año se alquiló muy rápido. Con todo lo que está pasando la gente ya comenzó a busar antes para no quedarse sin nada. Teníamos unos 12 pisos y ya no nos queda ninguno".

Los precios son algo más elevados que la vivienda habitual teniendo en cuenta las calidades. Un piso de cuatro habitaciones puede ir desde los 550 euros a los 700, dependiendo de las calidades y la ubicación. La máxima exigida es que sean luminosos y la zona más demandada es el centro de Pontevedra. Además los pisos que se alquilaron antes fueron los que tenían espacios exteriores como balcones.

Natalia Delgado es una de esas estudiantes que ve la falta de oferta. Esta joven ourensana, que comenzará este curso a estudiar Formación Profesional , acudió finalmente a las redes sociales para poder encontrar vivienda. "Miré en portales de internet, pero hay muy pocos pisos y además tendría que buscar compañeros, también usé una aplicación y no había nada. Finalmente encontré más oferta por Twitter que en otra parte", señala. En esta red social expuso que buscaba piso o estudiantes que buscaran compañera. En apenas una semana dio con unas estudiantes con un piso del curso anterior que tenían una habitación libre.

Sobre la posibilidad de un confinamiento, admite que es algo que ha pensado bastante y le preocupa, pero señala que "tendría que adaptarme quedándome en Pontevedra".