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Generosa, la dueña "xeitosa"

El sobrenombre del bar Ribadavia como La Niña Bonita, que caló muy hondo entre la santa compaña de chiquiteros y parroquianos hasta oscurecer su denominación original, no obedeció a recordatorio alguno de la II República, así bautizada por sus partidarios más fieles. "Una niña bonita tan deseada como si fuese la estatuilla del Halcón Maltés", según Salvador de Madariaga. De ser así, nunca se habría tolerado una reminiscencia semejante.

El Bar Rivadavia estuvo regentado durante dos décadas tras la Guerra Civil por una pareja singular, a decir de quienes la conocieron bien.

"Él, Euloxio, home fornido de carácter rudo. Ela, pequena e regordecha, pintada como unha daquelas bonecas de moda, de meixelas e beizos vermellos. Dela nunca souben o nome: chamabámoslle simplemente a Niña Bonita". De esta forma rememoró Sabino Torres la graciosa tasca que tanto frecuentó en su alocada juventud con Cuña Novás y Álvarez Negreira, en donde coincidieron con los Portela, Caba, Pesqueira, Peña y compañía.

Una larga y minuciosa investigación fue necesaria para descubrir al fin con bastante fiabilidad el nombre de pila de La Niña Bonita: Generosa. Es decir, que el ingenioso apodador parece que sumó apariencia y nombre de la tabernera de buen ver en tan singular caso.

Sin embargo, no tuve la misma suerte a la hora de identificar a la persona que atinó con tan acertado apelativo; una tarea ciertamente complicada a ochenta años vista. Bien podría haber sido el propio Negreira, que tenía al respecto merecida fama, sino fuera porque la denominación parece que resulta anterior. Más bien podría corresponder a El Chaparro, un agudo apodador a quien Viñas Calvo atribuyó bautizos tan celebrados como Los Maristas, Los Cuatro Gatos, Las Tres Ventanas y algunos más.

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