Tan solo un día de fuerte lluvia podría forzar hasta ahora a Marín a no sacar en procesión marítimo-terrestre a su adorada Virgen del Carmen. Sin embargo, la crisis sanitaria obligó este año, pese al sol y las buenas temperaturas, a celebrar un día del Carmen, atípico, diferente. Es el día grande de la villa y, con ese espíritu de la gente del mar que nunca se rinde, Marín tampoco dejó de homenajear ayer a su patrona.

Precisamente para luchar contra el Covid-19 fue necesario suspender la procesión. Y Marín decidió agradecer a la Virgen su protección a todos los marineros con otras fórmulas. Lo hizo celebrando varias misas, para que todos tuvieran oportunidad de rendirle homenaje a la patrona sin aglomeraciones. Y en vez de procesión, sí se celebró la ofrenda floral por las personas fallecidas en el mar y la bendición de las aguas de la mano del párrco de Santa María do Porto, que fue trasladado con la talla de la Virgen que se guarda en el Templo Viejo en el remolcador Antonio Alonso, el mismo que porta la figura de la Patrona todos los años. El cura apenas estuvo acompañado por la tripulación de la embarcación y por una comitiva de lanchas particulares que, a título invidivual y sin aglomeraciones en sus cubiertas, escoltaron al buque hasta el lugar de la bendición.

El del Carmen también suele ser un día grande de las fiestas en Marín. Y este año también tocan unas fiestas diferentes. Distintas pero seguras, huyendo de las grandes aglomeraciones. Así, la concejalía que dirige Marían Sanmartín programó pasacalles, conciertos en las plazas (como el que ofreció la Banda de Música Musimarín) y luego actuaciones que se realizaron al mismo tiempo en cinco escenarios alternativos en distintos puntos de la villa para repartir así la oferta lúdica y festiva. En estos espacios se desplegaron sillas separadas a metro y medio entre sí para minimizar el riesgo de contagio, siendo además obligatoria la mascarilla y hay geles hidroalcohólicos en todas las actuaciones.

Pascual Martínez, hermano mayor de la Confraría Virxe do Carme de Marín, explica al Grupo de Acción Local del Sector Pesqueiro (GALP) Ría de Pontevedra que, efectivamente, desde los cincos años recuerda todos los años la procesión, aplazada solo en caso de lluvia. Como cada 16 de julio este año debía haber empezado a adornar el barco a las cinco y media de la mañana para tenerlo a punto para la procesión, un esfuerzo que este año han centrado en mantener la imagen de la Virgen bien acompañada de flores para la novena y las tres misas que se celebraron ayer por la mañana.

Pascual Martínez explica al GALP su petición de este año a la Virgen del Carmen: "Quero que estea comigo e eu con ela". En esta ocasión, no solo le rogó a la patrona que "non haxa desgrazas" en el mar, sino que también "nos saque esta enfermidade grande de enriba, esta pandemia que veu para arruinar o mundo enteiro", una petición que comparte también la concejala de fiestas Marían Sanmartín: "Pedímoslle protección e amparo dende o punto de vista sanitario porque é moi importante". Y esperan que para el año la patrona de las gentes del mar pueda recorrer de nuevo las calles de la villa y surcar las aguas de la ría.