"Aun cuando ya han sido declarados monumentos histórico-artísticos varias edificaciones, es preciso extender esa declaración a su barrio antiguo, de elevado nivel artístico, prestigiado por generaciones anteriores, que si avalora y encuadra maravillosamente la riqueza monumental, coadyuva no menos a la sugestión histórica de la ciudad?."

Así rezaba el párrafo esencial del preámbulo del decreto del Ministerio de Educación Nacional que establecía la declaración del barrio antiguo de Pontevedra como conjunto histórico-artístico, fechado el 23 de febrero de 1951.

Luego hacía referencia explícita a sus casas singulares "con arcos apuntados mixtilíneos y carpaneles con adorno de bolas, como en el gótico de los Reyes Católicos; casas barrocas con medallones a la italiana y galerías e incluso ventanas de ángulos platerescos, explicando todo ello la elegancia y riqueza de la edificación que en las calles y plazas de dicho barrio se advierte".

La citada introducción resaltaba igualmente la "situación privilegiada" de la ciudad, ceñida sobre terreno feraz, de suave relieve, por los ríos Lérez y Tomeza, y su Ría. "El propio nombre, significante puente viejo, -decía- la proclama y es emblema portante sobre su escudo".

La disposición se resumía en tres artículos: primero fijaba su perímetro; luego subrayaba que los propietarios de los inmuebles allí enclavados "vienen obligados a la más estricta observancia de cuanto dispone la vigente Ley del Tesoro Artístico Municipal y de Ensanche de Poblaciones"; por último establecía que el tutelaje del conjunto monumental "que queda bajo la protección del Estado, será ejercida por el Ministerio de Educación Nacional".