Los mercadillos arrancan al "ralentí": solo con alimentación y flores
Combarro volvió ayer con tan solo tres puestos, Marín lo hará mañana y Pontevedra quiere hacerlo el sábado aunque solo si pueden instalarse todos los vendedores, para lo que están ampliando y planificando el espacio
Pontevedra
Los vendedores ambulantes que trabajan en los muchos mercadillos que se celebran periódicamente en todas las ciudades, villas y pequeños pueblos de la provincia son otros de los grandes perjudicados por el parón de la actividad causado por el Covid-19. Y lo peor es que gran parte de ellos siguen todavía sin poder retomar su actividad.
Con la entrada en la fase 1 de la desescalada, los primeros mercadillos tradicionales han vuelto a celebrarse en distintos puntos de la comarca, pero por el momento son una sombra de lo que eran antes de estallar la crisis sanitaria en cuanto a número de vendedores. Las restricciones impuestas provocan que los puestos instalados no puedan sobrepasar el 25% del aforo habitual y la normativa aprobada por la Xunta también limita la actividad a la venta de productos hortícolas y alimenticios.
El primero de estos mercadillos se celebró el lunes en Baltar (Sanxenxo) y el segundo ayer mismo en Combarro (Poio) en donde tan solo se instalaron tres puestos de alimentación y verduras en la emblemática plaza de A Chousa.
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Marín también prepara la reanudación de su tradicional mercado para mañana jueves, pero en cumplimiento con la normativa vigente el Concello anuncia que se limitará la instalación a aquellos puestos autorizados: es decir, de venta de frutas, verduras, plantas y flores. Desde Marín consideran que no es necesario controlar la proporción establecida del 25% del total de puestos como máximo, dado que los ambulantes que se dedican a comercializar este tipo de artículos no llegan a ese porcentaje. Es decir, el mercadillo presentará menos de un cuarto de su oferta habitual.
Es en Pontevedra en donde se trata de de recuperar el mercadillo con toda la participación posible. La normativa aprobada por la Xunta en el DOG establece la posibilidad de que ese límite del 25% del aforo pueda ser mayor si se amplía también la zona dedicada al mercadillo y se redistribuye el espacio de tal forma que permita cumplir las normas de seguridad.
En este caso, los ambulantes han comunicado al Concello que habrá mercadillo si pueden asistir todos, o de lo contrario, mejor que no se celebre: "O todos o ninguno", ratificaba ayer Margarita González, vicepresidenta de la Asociación Galega de Ambulantes Autonómos. Desde el gobierno local pontevedrés confirman que la edil de Promoción Económica, Yoya Blanco, ha encargado a una empresa especializada un estudio para mapear y redistribuir los puestos de tal forma que,ampliando la zona que se dedica al mercado se cumplan con las exigencias establecidas por la Xunta en la orden publicada en DOG.
Otro asunto por resolver será si podrán instalar sus puestos todos los ambulantes independientemente del género que vendan. Margarita González solicitaba ayer a las autoridades que permitan volver a todos cuanto antes, más allá de los productos que comercialicen, dada que la situación económica de muchas familias es acuciante. "Ahora mismo llevamos casi dos meses sin poder montar nuestros puestos en ninguno de los mercados de la provincia o de Galicia" dado que o no se han retomado o comienzan con estas fuertes restricciones. "Somos muchas familias que estamos recibiendo únicamente la prestación de 600 euros al mes y si pagas la hipoteca, pues no comes", explica González.
Es por ello que reclaman que los mercadillos puedan abrir no solo con puestos de alimentación u hortícola, sino también del resto de género como moda y calzado, que son la mayoría de los ambulantes. Por supuesto, señalan que lo harían cumpliendo las medidas de seguridad que se exigen.Recuerdan, además, que realizan su labor al aire libre, lo que les daría mayor seguridad frente al resto de comercios.Por ahora González lamenta que los Concellos "no se estén implicando" y que la Xunta haga "oídos sordos" a su petición.
Sí que reconoce que Pontevedra está intentando ampliar el espacio para poder acoger a todos. No obstante, recalcan que "aunque el sábado pudiéramos montar en Pontevedra sería un día de trabajo y nosotros necesitamos trabajar todos los días en todos los concellos en los que hay mercado tradicionalmente". Recuerda en Galicia hay unas 20.000 familias que viven la venta ambulante, aproximadamente un tercio en la provincia de Pontevedra.
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