La crisis generada por el coronavirus en los hospitales pontevedreses y del resto de la comunidad gallega no solo está generando una sobrecarga de trabajo para el personal sanitario, la falta de materiales para llevar a cabo su tratamiento o medidas preventivas que garanticen la seguridad de los profesionales y pacientes, sino que está provocando también la centralización de los esfuerzos para frenar su expansión con la consecuente paralización de otros servicios sanitarios que se estaban prestando hasta la aparición de los primeros casos de Covid-19 en el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés.

Es el caso del programa gallego de detección precoz de Cáncer Colorrectal, que en la actualidad está completamente parado, al igual que en el resto del territorio español otros programas similares. Gracias a la implantación de este plan de cribado, el Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra había logrado diagnosticar 94 cánceres de colon hasta el tercer trimestre de 2019, de los cuales 65 fueron localizados en hombres y 29 en mujeres.

La Asociación Española Contra el Cáncer señala al cáncer colorrectal como el tercer proceso oncológico que registra más casos nuevos cada año, por detrás del de próstata y de mama. Según las últimas cifras registradas, en Pontevedra se detectaron 201 tumores en pacientes varones y 106 en mujeres.

Funcionamiento

El plan de cribado del Sergas invitaba hasta el momento a la población de entre a 50 y 69 años del área sanitaria a realizar un test de heces de manera paulatina. Los pacientes que aceptaban participar recibían en su casa un kit y los que daban positivo eran derivados al servicio de Digestivo para realizar una colonoscopia. Una vez hecha, se clasificaban en riesgo bajo, intermedio o alto y eran citados para repetir la prueba en uno, tres o cinco años, reduciendo así la posibilidad de que el médico o el paciente se olvide de que tiene que repetir la prueba.

Los especialistas señalan que el 85% de los cáncer de colon se originan en un pólipo intestinal que se maligniza tras un período prolongado de hasta diez años, de ahí la importancia de los planes de detección precoz que en la actualidad se han visto paralizados por la situación de crisis por el Covid-19.