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Mónica Rivas: "Nada dura para siempre; ni una emoción ni un pensamiento"

Impartirá talleres de mindfulness benéficos donde lo recaudado se destinará a la investigación de las enfermedades priónicas

Mónica Rivas. // FdV

Mónica Rivas. // FdV

Pontevedra acogerá durante las jornadas de hoy y mañana varios talleres de mindfulness solidarios para niños y adultos en favor de la Asociación Española CJD ( Creutzfeldt- Jakob Disease), dedicada al estudio de unas afecciones neurodegenerativas mortales denominadas enfermedades priónicas y para las que actualmente no existen terapias disponibles. La experta Mónica Rivas será la responsable de guiar a los asistentes para alcanzar la atención plena.

-¿En qué consistirán los talleres que impartirá estos días en Pontevedra?

-A través de la experiencia, procuraré que los asistentes busquen la atención plena en el momento presente, sin juzgar y llevando la atención plena a los sentimientos y emociones. Por una parte, utilizaré la práctica formal, que es lo que se conoce como meditación y en mindfulness es a través de la respiración, pues la utilizamos como anclaje de la atención y las sensaciones que se tienen en el cuerpo. Y por otra parte, a través de la práctica informal, llevando lo aprendido a la vida cotidiana como puede ser la escucha activa, esto lo realizaré mediante un ejercicio sobre las emociones.

En mindfulness buscamos acoger y aceptar lo que nos llegue, para después soltarlo. Nada dura para siempre, ni una emoción, ni un pensamiento... y procuramos no clasificarlos como negativos o positivos, sino que simplemente los observamos y los dejamos marchar. Y en otra práctica fijaremos la atención de todos los sentidos en la alimentación, siendo conscientes de la textura de un alimento, su olor y su sabor.

-¿Y cómo se consigue fijar la atención de los más pequeños en el presente?

-De forma similar, pero con un taller más lúdico. A un niño no le puedes pedir que observe sus pensamientos, pero sí que fije la atención, por ejemplo, a través del sonido de un gong, de forma que tengan que levantar la mano cuando dejen de escuchar su sonido.

-Cada vez es más frecuente ver ofertas de este tipo de talleres a la par que se registra un incremento en el número de casos de personas con ansiedad o depresión; ¿nos cuesta vivir el ahora?

-Exactamente. La ansiedad va asociada a que nuestra mente esté más en el futuro que en el presente, y ese sesgo negativo hace que nos fijemos siempre en las amenazas y en los posibles peligros. Combatir ese sesgo y centrar la linterna de la atención también en lo positivo, e incluso en lo neutro, es uno de los beneficios del mindfulness. Esto se entrena con la atención y al hacerlo regularmente hará que detectemos cuáles son los pensamientos que nos hacen daño.

En el caso de la depresión sucede que la mente vive anclada en el pasado. Por ejemplo, cuando una persona solo hace darle vueltas a que en el lecho de muerte de su padre no le dije algo, por mucho que tengamos ese pensamiento, la situación no va a cambiar, aquí entra lo que en mindfulness denominamos ejercicio de compasión, centrado en no ser demasiado duros con nosotros mismos.

-¿El hecho de dirigir estos talleres a un público infantil está relacionado con evitar la carencia de inteligencia emocional en anteriores generaciones?

-Sí, y también porque tienen una influencia de las nuevas tecnologías tremenda y les cuesta mucho fijar la atención. Es importante que sepan que todas las emociones son necesarias, pero siempre de forma consciente.

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