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María Sancho - Calígrafa artística

"Escribir a mano es un placer y ayuda a concentrarse, es la nueva meditación"

"Deberíamos retomarlo en las escuelas; ayuda a memorizar y entrena la motricidad"

María Sancho imparte un taller de caligrafía en el espacio de artes decorativas Índigo. // Gustavo Santos

María Sancho imparte un taller de caligrafía en el espacio de artes decorativas Índigo. // Gustavo Santos

La pontevedresa María Sancho descubrió su pasión por la caligrafía desde muy pequeña, cuando llamaban su atención las letras clásicas grabadas en iglesias y carteles. Con el apoyo de su familia llegó a convertir esta inquietud artística en una profesión. En Pontevedra ha impartido un taller de iniciación en Índigo, un espacio de artes decorativas situado tras la basílica de Santa María.

- ¿Son buenos tiempos para escribir a mano?

- Estamos en pleno renacimiento de la caligrafía. En España tenemos una importantísima tradición de maestros calígrafos desde el siglo XVI a los que hemos olvidado debido a la entrada de la tecnología que vació a la caligrafía de todo su valor. Pero se mantendrá como afición y como arte. Ahora estamos redescubriendo y estudiando manuscritos antiguos de la época medieval y estamos haciendo adaptaciones y cursos aplicados a esta metodología. La idea es acercar a un modelo actual y moderno una disciplina muy antigua y que llama mucho la atención a la gente.

- ¿Crea afición?

- Ahora el público disfruta del gusto por la letra y por el simple placer de escribir. Está de moda, pero no podemos olvidarnos que es un arte, una disciplina que hay que estudiar con rigor. La formación es importante, pero mucho más lo es practicar. Es una pasión que lleva muchas horas y que enriquece. Requiere concentración y práctica.

- ¿Qué es lo que le gusta de la caligrafía artística?

- Escribir a mano es un placer y además ayuda a concentrarse, le llaman la nueva meditación, porque te olvidas de las cosas diarias. Tienes que estar muy atento a la disciplina y además puedes desarrollar un talento artístico, por lo tanto trabajan las dos partes del cerebro y la verdad es que haciendo caligrafía clásica pasan las horas y te olvidas de las cosas mundanas. Se recomienda para niños y para personas mayores. Es fantástico porque ayuda mucho a desarrollar la memoria. En China se consideraba un arte marcial orientada a lograr equilibrio entre mente y cuerpo. El alto nivel de concentración representa una búsqueda sin fin de perfeccionamiento, igual que un pianista con su práctica diaria. Requiere concentración en la forma y en el gesto, y las horas se te pasan volando.

- ¿Qué opina de que se esté perdiendo la escritura a mano con la introducción de las pantallas desde la educación infantil?

- Es una pena que nos estemos enfocando hacia la tecnología de tal manera que los niños no puedan desarrollar la escritura a mano. Yo viví en Estados Unidos, donde fui profesora de Arte en Yuma, Arizona, y allí los niños aprenden caligrafía desde pequeños. Por ejemplo, Steve Jobs en el gran gigante tecnológico que es Estados Unidos humanizó su primer Mac introduciéndole letras bonitas, porque él era calígrafo. Creo que deberíamos retomar la caligrafía en las escuelas, porque ayuda a memorizar y permite entrenar la motricidad fina.

- ¿Cómo nació su pasión por la caligrafía?

- Siempre me llamó la atención, desde niña. Me atraían sobre todo los manuscritos antiguos, las inscripciones en las iglesias, todo tipo de grafías, incluso los grafitis o los carteles de las ciudades, que tienen mucho que ver con la cultura. Un día mi hermana me regaló el primer curso de caligrafía con el gran Oriol Miró en Madrid. Después mi hijo me regaló el segundo curso y ahí comencé una verdadera pasión. Me gusta decir que yo no fui al encuentro de la caligrafía, ella vino a mí y desde que la conocí no puedo dejar de pensar en ella.

- ¿Y de forma profesional?

- Desde aquellos primeros cursos en Madrid no he parado de formarme con maestros nacionales e internacionales. Asisto a talleres y encuentros en Madrid, Bilbao, Urueña, Pamplona, Barcelona, y en Oviedo donde soy fundadora y miembro de la Asociación Asturias Caligrafía. Allí organizamos cursos para otros calígrafos con Oriol Miró, con Keith y Amanda Adams, entre otros. También los impartimos nosotros, con alumnos incipientes que ya están dando buenos frutos.

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