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Votaciones en la Peregrina

Ignacio Landín debería ser reelegido "por aclamación": su gestión ha sido más que plausible

El manto restaurado de la Peregrina, en una imagen de 2016. // G. Santos

El manto restaurado de la Peregrina, en una imagen de 2016. // G. Santos

En buena lógica, la elección del presidente de la Cofradía de Nuestra Señora del Refugio la Divina Peregrina, que está fijada para el 20 de diciembre, no tendría siquiera que celebrarse. Ignacio Landín debería ser reelegido "por aclamación", como se hacía antaño en distintas instituciones locales. A ojos vista desde fuera, no es que todo lo haya hecho bien; pero su gestión ha sido más que plausible.

El próximo sábado 30, finalizará el plazo de presentación de candidaturas y entonces sabremos si Landín buscará su reelección -cosa que todavía no ha confirmado-, y si algún otro cofrade se atreverá a disputarle tal nominación. No hay que pasar por alto que las anteriores elecciones de 2014 resultaron muy reñidas, puesto que concurrieron hasta tres candidaturas distintas que encabezaron José Vidal, José Luís Olmedo y Rafael Táboas. Este último se llevó el gato al agua, pero renunció al cabo de un año, y eso convirtió en presidente a Landín, que ocupaba la vicepresidencia. De modo que ahora le tocaría afrontar por primera vez su elección directa, junto a los demás componentes de la directiva saliente.

No solo los miembros de la excelsa cofradía, sino también los pontevedreses atentos a lo que ocurre en su ciudad, día a día, han podido observar la ímproba labor que ha desarrollado en este tiempo Ignacio Landín y su junta. Desde una exquisita restauración de la legendaria carroza, hasta la desinsectación del retablo mayor, pasando por la instalación de calefacción en el interior del templo, la compra de nuevas alfombras, etc.

Mención especial merece la puesta a punto del popular reloj de la torre, que otrora daba la hora de la ciudad; una tarea casi titánica a la que el presidente ha dedicado y aún dedica mucho tiempo, para atajar su tendencia al descontrol y la indolencia. Parece que hasta Marucha Marescot, la camarera mayor y representante terrenal de la propia Virgen Peregrina, está encantada con dicha gestión. Eso no es poco.

Landín resumía su trabajo no hace mucho diciendo que había puesto al día el legado recibido. Pues tiene razón e incluso se queda corto.

El Meollo de la cuestión está en vislumbrar que es lo que va a ser capaz de hacer en los próximos cinco años Ignacio Landín al frente de la Cofradía de la Peregrina, caso de obtener esa reelección presidencial.

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