Desde este miércoles las calles del centro de Pontevedra -zona monumental, ensanche y vías de plataforma única- tienen limitada la velocidad de circulación a 10 kilómetros por hora. La limitación se aplica a todos los vehículos y en todos los viales de tráfico de convivencia entre vehículos y peatones.

El Concello ha comenzado a instalar un total de 13 señales en los accesos a la "almendra central" de la ciudad, así como las calles por las que discurre el Camino Portugués a Santiago, como Virxe do Camiño y O Gorgullón, según anunció ayer el concejal de Movilidad, Demetrio Gómez.

El objetivo es "no solo aumentar la seguridad en la calle sino también la sensación de seguridad", explicó el edil.

Las señales se comenzaron a instalar en la noche de ayer y está previsto que se coloquen hasta mañana jueves en todas las calles de acceso o que circundan el casco histórico. En este primer turno también se incluyen las zonas reformadas del Camino de Santiago, que se incorporan a esta limitación de velocidad.

Demetrio Gómez explicó que al tratarse de una medida pionera "tenemos que estudiar su funcionamiento", y según se ofrezcan resultados se decidirá si se implantará en otras zonas de la ciudad también con plataforma única, pero que no son espacios tan compactos como el casco histórico. A modo de ejemplo, el concejal habló del ámbito de las calles Ferreiros, Rúa Nova de Arriba y de Abaixo o Concepción Arenal.

Desde esta mañana, por lo tanto, se cambia toda la señalización del centro histórico de Pontevedra para que quede limitado a a 10 kilómetros por hora, con el objetivo es limitar la seguridad de las calles y la sensación de seguridad, que "es algo fundamental para la autonomía de los niños" o para que las personas con movilidad reducida tengan la sensación de son espacios seguros.

Esta velocidad máxima a 10 kilómetros por hora se aplica de hecho en las zonas de convivencia, que son aquellas calles de plataforma única en las que transitan en el mismo espacio varios tipos de movilidad: peatonal y rodado.

Antes de implantarse esta medida todo el centro urbano de la ciudad tenía la velocidad limitada a 30 kilómetros por hora, que hacía que todas las calles en las que se aplicaba este límite fuesen ya de preferencia peatonal.