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Faro de Vigo

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Día Internacional contra la Explotación Sexual y Trata de personas y Violencia sexual

Pontevedra es la provincia que más prostitución concentra por el turismo y la industria

FARO accede a las declaraciones de una testigo protegida de la operación "Maracaibo" - El dispositivo desarticuló a una organización que regentaba un piso en la ciudad en el que prostituían a mujeres captadas en Venezuela

Una mujer en un club de alterne del municipio de Pontevedra. // Gustavo Santos

Vinculado a una mayor actividad industrial, turística y también por el predominio de empleos relacionados con el trabajo de cantería y de tratamiento de minerales, la provincia de Pontevedra se constituye como la que más prostitución concentra dentro de la comunidad gallega. Dicha concentración está paralelamente relacionada con la masculinización de determinados empleos, por lo que no es casualidad que gran parte de la explotación sexual se lleve a cabo en la zona de las Rías Baixas, donde abunda el turismo, y donde existen numerosos polígonos industriales.

La vulneración de sus derechos humanos, el abuso de poder y crueldad que recae sobre ellas, humillaciones, palizas y la violación sistemática de sus cuerpos día tras día, hora tras hora, conducen a las mujeres que son explotadas sexualmente a un abismo del que no se logra salir fácilmente.

Es precisamente, esa destrucción que, tanto proxenetas como puteros, logran conseguir en estas mujeres, o niñas, lo que posteriormente dificulta que pasen página y rehagan sus vidas. La huella de la violación queda grabada a fuego en su piel y en su memoria.

Conseguir un testimonio de alguna mujer que quiera narrar el infierno que se vive en las decenas de clubs que llenan las carreteras de Pontevedra y su comarca se convierte en misión imposible, incluso ampliando el radio y procurando un testimonio en la provincia. El objetivo es dar visibilidad al delito de la trata y a esta problemática social con motivo del Día Internacional de la Explotación Sexual y la Trata de personas, que se conmemora durante la jornada de hoy. Pero revivir aquellos hechos es tan duro que la gran mayoría no quiere ni oír hablar de esto, lo cual es lógico.

No obstante, a pesar de las trabas, FARO ha tenido la posibilidad de acceder a las declaraciones de una testigo protegida de la operación "Maracaibo", en la que a principios de año se desarticuló una organización criminal que regentaba un piso en la ciudad de Pontevedra en el que se explotaban sexualmente a mujeres. Era un pontevedrés, cuyas siglas corresponden a F.G.P., quien se ocupaba de captarlas en Venezuela para, una vez aquí, lucrarse a base de saquear sus cuerpos y su dignidad personal.

Según recoge el acta de declaración de la testigo protegida, este pontevedrés se ocupaba de "traer a las chicas venezolanas, pero la deuda que ellas contraían con él era de 4.000 euros".

En el caso de la declarante, fue en septiembre de 2018, en Caracas, cuando se enteró de que podía tener la oportunidad de venir a trabajar a España y que ganaría dinero suficiente para poder mantener a su hija de 12 años. En aquel momento, ella expone que se encontraba "en una situación desesperada" y tenía que mantener a su niña

El proceso de captación

Así, una amiga le pasó un contacto de una mujer que residía en España, quien se ocupó de hacerle un seguro médico, pagarle el billete de avión de ida y vuelta y la reserva en un hotel. Tras la fase de captación, se llevaba a cabo el traslado de las mujeres, cuyos trámites generaron en su caso una deuda económica de 4.500 euros con aquella mujer y F.G.P. , que tuvo que saldar ejerciendo la prostitución en diferentes ciudades de España, hasta que fue trasladada a Galicia.

La recogieron en el aeropuerto de Barajas y la trasladaron a un piso en el que un hombre la recogió y le dio indicaciones de cual sería a partir de entonces su nuevo "trabajo". Ella tendría que ejercer la prostitución con las siguientes tarifas y condiciones: por cada 20 minutos con un putero, 40 euros; si era media hora, el precio eran 50 euros; por una hora cobraría 100 euros, y por salidas y gastos de desplazamiento 120 euros a mayores. Claro que ella se llevaría un 50% y él el otro 50%.

La testigo protegida narra cómo entró en shock "inmediatamente", pero aquel hombre le dijo que se "acostrumbraría". Él se ocupaba de controlar el tiempo y ella, junto a otras mujeres, anotaban en una libreta "sus servicios" y a finales de la semana él calculaba el dinero que le correspondía.

Habitualmente, en los pisos alquilados convivían cuatro chicas. Aquel hombre se ocupaba de gestionar los distintos alquileres para tres meses en Pontevedra, Ourense, Ferrol, Vigo, entre otros, en los que ellas pasaban de siete a 14 días.

La declarante llegó a conocer a más integrantes de esta organización criminal que en total regentaban nueve pisos repartidos por todo el estado español. En su testimonio, la testigo protegida explica cómo ejercían el control sobre ella y las demás chicas a base de violencia física, malos tratos y violencia psicológica.

La operación "Maracaibo" se saldó con once personas detenidas por delito de trata de personas y gracias a la desarticulación de la misma, esta testigo protegida y diez mujeres más fueron liberadas en 2019 de ser violadas sistemáticamente día tras días en las ciudades de Pontevedra, Ferrol, Alicante y Granada.

Escasos datos

Otra de las grandes dificultades a la hora de investigar el mundo de la prostitución es la escasez de datos que hay registrados sobre la misma y la trata de personas. Diferentes estudios contemplan que, en la actualidad, en España hay entre 35.000 y 55.000 mujeres que están siendo prostituidas, mientras que las activistas feministas hablan de que la Policía está hablando de manera no oficial de unas 100.000 mujeres.

A nivel autonómico, la Xunta de Galicia compiló en 2013 un informe estudio exploratorio sobre la trata de personas en la comunidad gallega, el más reciente hasta ahora y en el que se recoge el testimonio de 13 víctimas y que arroja algo de luz sobre estas tramas criminales que conviven con el día a día de la sociedad gallega.

Tal y como recoge dicho documento, "a detección da trata maniféstase como sumamente complicada polas características do perfil das potenciais vítimas: persoas inmigrantes en situación irregular sen recursos e en marcos de explotación sexual e/ou laboral que non denuncian a súa situación por non percibir nin ter a conciencia de ser vítimas dun delito contra os dereitos humanos".

En cuanto a cifras, los registros sobre estableciementosy persoas relacionadas con la prostitución inspeccionados por Comandancias de la Guarda Civil en aquel momento fueron 12 en la provincia de Pontevedra, con un total de 51 víctimas de trata, de las cuales siete eran mujeres españolas y 44 eran de nacionalidad extranjera.

En los dos años previos al desarrollodel informe, diferentes colectivos y asociaciones gallegas detectaron a cerca de 2.000 mujeres que estaban siendo prostituidas en la comunidad.

A nivel estatal, el último documento oficial elaborado por el Instituto de la Mujer data del año 2015. En dicho estudio se refleja que del año 2010 al 2012, el 98,4% de las personas que son explotadas sexualmente en el territorio español son mujeres y en la Unión Europea la cifra se sitúa en el 97,37%.

Asimismo, el documento también recoge el número de personas condenadas en España por tráfico de seres humanos en ese mismo período. Curiosamente, llama la atención que la cifra sea cero.

Se calcula que, al día, cuatro de cada diez hombres españoles abusan sexualmente de las mujeres prostituidas.

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