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Las exigencias de Patrimonio complican la recuperación de la iglesia de Salcedo

El templo lleva cerrado casi un año después de que los desprendimientos del techo obligaran a clausurarlo -El problema se centra en el coste de la sujeción del pesado coro

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Puntales para evitar el colapso de la iglesia de Salcedo, en Pontevedra

El próximo mes de octubre se cumplirá un año desde que el párroco de Salcedo, Jesús Niño, tomó la decisión de cerrar a cal y canto el la iglesia parroquial ante el mal estado que presentaba su techo. Con el objeto de prevenir que pudiera producirse alguna desgracia, clausuró el templo después de observar durante varias semanas que caía "cierta arenilla" de la parte superior. La situación se agravó cuando un domingo, entre la misa de 9 de y la de 12, se precipitó desde el techo "un trozo de mortero ya respetable que si alcanzaba la cabeza de cualquier persona podría haberle mucho daño".

El párroco cerró el templo, dio aviso de lo sucedido a Santiago (a la Diócesis, propietaria del edificio) y pronto se demostró lo acertado de su decisión. Tras una inspección cursada a las pocas semanas por el arquitecto de la Diócesis, se constataron los temores de Jesús Niño.

La parte superior del templo, especialmente la bóvedas y el tejado, estaban muy dañadas, "principalmente como resultado de unas reformas que se ejecutaron hace 20 años y que lo hicieron fatal". Concretamente, en vez de colocar las vigas de tal forma que soportaran el peso los muros de carga de la nave, se dejó que fueran las bóvedas las que sostuvieran "el doble o el triple de peso para el que fueron diseñadas". Además, en este estudio que se realizó incluso utilizando "drones", se constató que el coro "que pesa unas 40 toneladas ya que es totalmente de piedra", se "también se estaba cayendo", según señala Jesús Niño.

Coro de 40 toneladas

Y es este coro, precisamente, el que más problemas está causando actualmente para proceder a la reparación del templo y a su reapertura. Según explicaba ayer el párroco, los técnicos realizaron un primer proyecto de reparación que tenía un coste global de 132.000 euros y que presentaron a la Comisión de Patrimonio de la Xunta a finales del pasado año. Este organismo dio la preceptiva autorización para el proyecto en lo que concernía a las bóvedas y el tejado pero no así respecto al coro. Tras varios intentos fallidos, Patrimonio acaba de comunicar hace una semana al párroco que autoriza finalmente un complejo proyecto para reparar dicho coro que consiste en la elaboración de una estructura que resulte invisible al visitante y que, a su vez, sujete el conjunto de 40 toneladas. Se vería reforzada con unos tirantes de metal. El problema es que la solución que autoriza Patrimonio es muy costosa y complicada, de tal forma que complica mucho su ejecución. De hecho, Jesús Niño asegura que "no hay empresa en Galicia que pueda hacer" esta obra.

Es por ello, que este párroco echa de menos un poco más de "realismo" por parte de la Comisión de Patrimonio para buscar una solución a un templo en el que, si no se actúa pronto, sí que puede acabar cayéndose.

La pérdida de este templo supondría un duro golpe para el patrimonio histórico y cultural de la parroquia y de toda Pontevedra. Jesús Niño recuerda que la historia de esta iglesia está ligada a la de un personaje "muy interesante" para la historia de salcedo. Se trata de Pedro Sarmiento de Ulloa, a quien nombraron párroco en la segunda mitad del siglo XVIII y quien se embarcó en la construcción del rectoral, en la ampliación de la capilla de San Blas y en 1773 en a construcción de esta nueva iglesia, que se terminó de construir en 1775. Se trata de un "templo respetable" en dimensiones para aquella época (con 10,16 metros de altura, 26,65 de largo y 15 metros de distancia entre las naves laterales).

Estilo neoclásico

Esta iglesia es, además, el único templo de Pontevedra que, junto a San Bartolomé, tiene dos torres de campanario, siendo por lo tanto de estilo neoclásico, y cuenta también con unos respetables retablos barrocos muy ornamentados. Por último, Jesús Niño realizó un estudio de la imagen de San Martín en el que concluye que hay muchas posibilidades de que esta figura "sea una imagen idealizada del famoso ministro Ventura Figueroa y benefactor de la zona".

El coste económico se une a las dificultades sociales que surgen para poder afrontar la recuperación de este templo, debido a la profunda crisis que está padeciendo la Iglesia, así como por la "galopante indiferencia" que el párroco detecta hacia "todo lo espiritual". Reconoce que hay vecinos a los que puede no preocuparle que se caiga la iglesia, aunque "sin darse cuenta del gran patrimonio histórico y cultural que tenemos ahí". En cualquier caso, considera que la opinión mayoritaria, no solo de los feligreses sino también del resto de los parroquianos, es favorable a que se arregle el templo, aunque las dificultades a salvar son muchas, ahora mismo.

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