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Las "variaciones residenciales" durante 2018

Siete mil residentes se asentaron en el área de Pontevedra en 2018

La capital recibió el pasado año a más de 3.200 inmigrantes pero 2.833 pontevedreses dejaron la ciudad, el 85% a otros puntos de España

El censo de extranjeros en la ciudad ronda las 3.800 personas. // G. Santos

El censo de extranjeros en la ciudad ronda las 3.800 personas. // G. Santos

Pontevedra registró el pasado año un resultado positivo en el balance entre inmigrantes que se asientan en la ciudad y pontevedreses que abandonan el municipio por razones laborales, estudios o de otro tipo. A lo largo de 2018 un total de 3.208 personas que residían en otros municipios gallegos y españoles e incluso en el extranjero decidieron empadronarse a orillas del Lérez, mientras que desde Pontevedra se marcharon 2.833 vecinos, lo que supone que llegaron 375 ciudadanos más de los que abandonaron la capital. Son cifras ligeramente más favorables que en 2017, cuando el balance migratorio fue de 365 personas, al marcharse 2.442 pontevedreses pero regresar tan solo 2.807, un 14% menos que doce meses después.

Así se pone de manifiesto en la evolución de las variaciones residenciales divulgado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), un estudio que revela que en los catorce concellos de la comarca el balance también es positivo por 777 personas, con 7.301 altas y 6.524 bajas. Sin embargo, la incidencia de estas variaciones es muy variada según el municipio del que se trate.

Así, son apenas cinco los territorios con un balance negativo, cuando en el ejercicio anterior habían sido ocho, con especial incidencia favorable en Marín, donde se regresa a las cifras positivas después de que 733 personas abandonaron en 2018 ese municipio frente a las 808 que llegaron a él. Supone una preocupante diferencia, con 202 bajas más que altas.

Los puntos donde se mantiene la tendencia a la baja, por el contrario, son Barro (-6), Campo Lameiro (-4), Moraña (-4), Portas (-27) y Vilaboa (-8).

Salvo Vilaboa, todos los casos de balance negativo se producen invariablemente en el interior de la comarca, mientras que la zona litoral aún mantiene cierta pujanza a la hora de atraer inmigrantes.

Sanxenxo es, tras Pontevedra, el segundo municipio del entorno con mejor evolución de sus variaciones residenciales, ya que llegaron 175 ciudadanos más de los que abandonaron ese concello. Poio aparece en tercer lugar (85 altas más que bajas), por delante de Marín (75), Ponte Caldelas (64), A Lama (35), Cuntis (7), Caldas (5) y Cerdedo-Cotobade (5).

En relación con las siete grandes ciudades gallegas, Pontevedra se sitúa en un término medio con un balance positivo de 375 altas más que bajas con la circunstancia de que en todas estas urbes se cerró 2018 con balance favorable, incluso en Ferrol, donde tradicionalmente se registra mayor emigración. En el caso de la ciudad departamental hay un balance positivo de doce y en Lugo fue de 346. Ourense llega a 522 y superan los mil casos de salvo favorable A Coruña (1.284), Vigo (1.153) y Santiago (1.083).

América, el primer destino

En cuanto a los 2.833 vecinos que el pasado año decidieron abandonar Pontevedra, el 85% optó por otros puntos de destino dentro de Galicia o el resto de España mientras que 434 eligieron el extranjero, el triple que en 2017. América es el destino elegido por buena parte de los emigrantes, con 256 casos el pasado año, y son tres países los más atractivos para los pontevedreses: Brasil, Venezuela y Colombia, con 53, 52 y 39 personas desplazadas respectivamente. México fue el lugar elegido por otros 15 pontevedreses. Todo apunta a que se trata de emigrantes retornados o con raíces en aquellos países.

Europa (al margen de los 2.399 que optaron por quedarse en España, fuera de la ciudad) recibió a 80 vecinos, especialmente Portugal y Rumanía, con 19 casos cada uno, y Reino Unido, con 14. África, Asia y Oceanía suman un centenar de desplazamientos, 25 de ellos a Marruecos y 17 a China. La relación incluye destinos poco habituales como Filipinas (2), Pakistán (1), Costa Rica (1), Siria (1), o Nueva Zelanda (1), entre otros.

Fueron los pontevedreses entre los 30 y los 50 años los más inclinados a abandonar el municipio el pasado año. Fueron 1.320 los vecinos en esa franja de edad que causaron baja en 2018, lo que supone alrededor del 47% de las 2.833 personas que optaron por la emigración. Aún así, llama la atención que 330 vecinos de más de 65 años también abandonaron Pontevedra, así como 270 menores de catorce años.

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