El doctor José Andrés Seco, especialista en medicina del trabajo y en gestión y administración sanitaria y director de la Atención Primaria del área sanitaria de Pontevedra ha cesado en su cargo. El facultativo formaba parte desde el año 2009 del equipo directivo del Complexo Hospitalario de Pontevedra, CHOP.

Lo que comenzó como un rumor en el ámbito sanitario se ha confirmado hoy, aunque la gerencia del CHOP "ni confirma ni desmiente esa información".

La dimisión de Seco, director médico de servicios centrales, llega en un momento muy delicado de la Atención Primaria, con la celebración de una huelga de facultativos que hace poco más de una semana tuvo lugar a nivel gallego y que contó con un importante apoyo en el área de Pontevedra.

Diversas fuentes consultadas por FARO aseguran desconocer los motivos de este cese, mientras que otras los vinculan precisamente con la citada huelga y el hecho de que desde altas instancias del Servizo Galego de Saúde, Sergas, se estaba buscando "una cabeza de turco" en cada una de las áreas sanitarias.

Lo cierto es que desde los profesionales sanitarios se ha criticado duramente a la gerencia del CHOP por sus decisiones relativas al personal médico. Esta misma semana varios veteranos facultativos acusaron a la gerencia, encabezada por José Ramón Gómez Fernández, de "descapitalizar" el área sanitaria de Pontevedra tanto desde la perspectiva económica como, especialmente, profesional, mediante la purga de especialistas de reconocido prestigio, sustituidos por profesionales más complacientes con las directrices políticas.

Desde el sindicato médico CESM se cita como ejemplo que el cardiólogo Óscar Díaz Castro fue evaluado por un comité del que formaba parte un facultativo con interés en abarcar para Santiago la atención cardiológica de alta tecnología.

La dimisión de José Andrés Seco no es, sin embargo, la más destacada del área sanitaria. En febrero del año pasado Pedro Corsino dejaba su cargo al frente del servicio de Oftalmología tras más de dos décadas en este puesto incapaz, según reconocía, de hacer frente a la acumulación de 1.852 pacientes con cataratas en lista de espera para una cirugía. Desacuerdos con la gerencia en la gestión de estas cifras le llevaron a dimitir poco antes de jubilarse.