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El meollo

Lores allana la sucesión

Lores allana la sucesión

El pacto de gobierno BNG-PSOE en el Concello de Pontevedra a cuatro años vista, o quizá menos, supone en clave de relevo de Lores una cierta garantía de allanar el camino de la alcaldía -si el destino no decide otra cosa- a su sucesora in pectore, Anabel Gulías. Porque necesidad, necesidad, de ese acuerdo, no tenía ninguna Lores ni el BNG. En situaciones peores se han visto y toreado. El intríngulis está en las ventajas colaterales, Diputación incluida.

Por el contrario, quien de verdad precisaba esa alianza como agua de mayo era Agustín Fernández para camuflar otra vez -y van dos- un balance electoral mediocre. Al fin y al cabo, el PSOE ha registrado en Pontevedra el peor resultado comparativo entre las grandes ciudades de Galicia, se mire como se mire. A Tino Fernández, ni los suyos ni los demás hemos oído todavía una explicación razonable sobre su interés desmedido por romper con el BNG de malos modos hace cuatro años y su desenfrenado anhelo por echarse ahora en los brazos de Lores con los ojos cerrados. Su acuerdo distrae, pero no resuelve ese enigma, que no lo es tanto pensando mal.

Ahora está por ver de verdad si BNG y PSOE repetirán su actuación nada disimulada de los pactos anteriores con dos gobiernos en uno, cada cual con su chiringuito particular, tú a Bostón y yo a California; o si tendrá algún efecto al tercer intento la pócima mágica que permitió compartir las actividades y guardar las formas entre ambos grupos en la Diputación Provincial, como un solo gobierno compartido entre dos socios bien avenidos.

De cualquier forma, este acuerdo debería permitir a Lores una despedida muy tranquila de la alcaldía, sin ningún sobresalto incómodo, al tiempo que podría encarrilar con mayor peso un compromiso de hipotético apoyo del PSOE al BNG dentro de cuatro años para tratar de situar en la alcaldía a Anabel Gulías, frente a un más que previsible descenso de sus votos y concejales en 2023. Ya veremos cuanto enreda el diablo por medio.

Todavía queda mucho tiempo por delante, y más en política, que las horas y los días no cuentan de la misma forma. Pero así se vislumbra ahora El Meollo de la cuestión, naturalmente que con permiso de Rafael Domínguez ya matriculado en un master político para tratar de recuperar el gobierno municipal que el PP tiró por la borda hace veinte años, que se dice pronto.

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