Miguel Fernández Lores, el candidato del BNG a la Alcaldía, ha revalidado el cargo por sexta vez en el pleno de constitución de la corporación de Pontevedra, celebrada esta mañana en un Teatro Principal abarrotado y con la presencia en la calle de trabajadores de Ence, que reclaman la permanencia de la pastera en Lourizán.

La elección de Lores ya estaba prevista de antemano, no solo por encabezar la lista más votada, sino también por el pacto de gobierno suscrito el pasado jueves con el PSOE, lo que permite sumar 15 concejales en el nueva coalición.

En la votación de esta mañana, el ya reeegido alcalde recibió el voto en contra del PP, dos en blanco y 14 papeletas a favor, una menos de las esperadas. La anécdora al respecto la protagonizó la edil nacionalista Pilar Comesaña, que ejercía como presidenta de la mesa de edad al ser la más veterana de la corporación. Comesaña introdujo la papeleta en la urna pero sin escribir el nombre de Lores, por lo que fue escrutada como en blanco, al igual que la de Gregorio Revenga, de Ciudadanos.

En cualquier caso, este error no afecta al resultado final y en su discurso de investidura, el regidor hizo un llamamiento al "optimismo, porque tenemos muchas razones para serlo", y abogó por comenzar un mandato, el sexto de su carrera, caracterizado por "comenzar un nuevo ciclo", para consolidar a Pontevedra como una "ciudad posindustrial".

La sesión de esta mañana ha tenido varias referencias a la presencai de Ence en la ría, a la que se oponen BNG y PSOE pero que defienden los trabajadores. Una representación de la plantilla se concentró durante toda la mañana a las puertas del Teatro Principal con pancartas y consignas a favor de la fábrica y abucheos a nacionalistas y socialistas, especialmente a Lores, cuando sus concejales entraron y salieron de al sesión.

Trabajadores de Ence protestan ante la llegada de Lores y concejales socialistas