"Lo que más nos preguntan es si matamos mucho, así que tenemos que explicar que nuestra labor principal no es hacer la guerra, sino garantizar la paz". El profesor de una academia militar explicaba así a FARO su labor en una feria para universitarios, un empeño (el de mostrar a la ciudadanía el trabajo real de sus soldados) en el que también se afanaron ayer los profesionales de la Brilat.

Con motivo del Día de las Fuerzas Armadas la brigada Galicia VII con sede en Figueirido convirtió la Alameda en una exposición dinámica de sus numerosos equipos, una actividad pensada para toda la familia y en la que los niños fueron los grandes protagonistas.

De hecho el perfil más repetido entre los asistentes fueron padres con pequeños ávidos de subirse a los vehículos. Un obús 155, un misil contracarro, transportes de movilidad táctica, blindados o equipos especiales para casos de amenazas químicas y biológicas figuraron en la muestra, en la que los efectivos de la Brilat ejercieron de guías para explicar a los asistentes las características de los materiales y en qué momentos se emplean.

Entre esos equipos figuraron la ambulancia de soporte vital básico o un puesto de cirugía avanzado pensados para resucitaciones y otros tratamientos de urgencia.

Resultó una buena opción para los niños el circuito en el que pudieron probar a instruirse como los soldados. Por su parte, los adolescentes mostraron mayor interés por las armas y también por particularidades del día a día de los soldados.

Y es que la exposición también fue una oportunidad para conocer curiosidades como las comidas y complementos que incluye una ración de combate: un sobre de sopa de pollo, una lata de ensalada, otra de magro de cerdo y una tarrina de crema de manzana. Con el menú, tabletas depuradoras de agua y pastillas de combustible sólido, vitamina C, cerillas, un hornillo, papel celulosa, crema dental y un chicle.

Los selfies y fotos con los vehículos militares, armas, trajes etc se multiplicaron, pero si algún protagonista copó la atención fue, una vez más, la mascota de la Brilat, un azor que soportó paciente horas de atención y ruidos.