Un bronco pleno, en el que solo el PP pudo exponer sus argumentos en defensa de la permanencia de Ence en la ría de Pontevedra, concluyó con el rechazo de los grupos BNG, PSOE y En Marea a la continuidad de la pastera en su emplazamiento actual, una vez concluida la concesión para ocupar el dominio público marítimo terrestre. El portavoz del PP de Poio, Ángel Moldes, defendió una moción "en apoyo a los puestos de trabajo de Ence", subrayando que muchos de sus empleados son vecinos de esta localidad. El popular destacó además que muchas empresas auxiliares de este municipio tienen como principal fuente de ingresos dar servicio a Ence.

Tras las intervenciones del concejal popular y los intentos de los portavoces de BNG y PSOE por exponer sus argumentos -en todo momento interrumpidos por constantes abucheos, gritos e incluso insultos de los trabajadores-, finalmente se votó la propuesta con resultado negativo. En ese momento algunos manifestantes se abalanzaron sobre la mesa del equipo de gobierno, que necesitó la mediación de la Policía Local para que los concentrados abandonasen la sala y permitiesen que continuase la sesión.

La moción de Ence era el primer punto de la orden del día y se extendió durante una hora, si bien no se pudieron escuchar más argumentos que los del PP, ante las continuas interrupciones del público a los ediles del equipo de gobierno.

Votos

El alcalde, Luciano Sobral, les recordó en algún momento que los representantes de los grupos municipales están nombrados por los ciudadanos libremente a través de sus votos. El edil socialista Gregorio Agís apuntó en este sentido que los concejales de BNG, PSOE y En Marea representan también a una parte de la ciudadanía "que tiene unos intereses distintos a los vuestros". Sobral también recordó que su grupo "siempre ha sido coherente" con la cuestión de Ence.

Los trabajadores, tras la pancarta "Polo pan dos nosos fillos; sí a Ence" calificaron a los ediles del grupo de gobierno con adjetivos como "vividores", "mantenidos", "sinvergüenzas", o "inútiles". También se escucharon descalificaciones al presidente de la corporación como "alcalde del paro", o "palmero de Lores" .

Utilizaron incluso la presencia de una niña en el pleno, hija de un trabajador, para exigir a los concejales de PSOE y BNG "miradla a la cara y explicadle porqué queréis quitarle el trabajo a su padre".

"Compostaje y cabras"

"Compostaje y cabras; eso es lo que queréis, que nos dediquemos todos al compostaje y a las cabras", espetó otro trabajador mientras abandonaba el salón. Otro, más procaz, recriminó al gobierno local que "queréis meternos a todos a camareros y putas".

Otros argumentos del griterío se enfocaban a recriminar a los concejales lo que cobran "por no hacer nada", o solo interesarles "los votos" a costa de los puestos de trabajo de los empleados de Ence y empresas auxiliares.

Uno de los manifestantes argumentó que el traslado de la pastera costaría a la empresa 800 millones de euros, por lo que exigió a los concejales "ponedlos vosotros y buscad la ubicación, porque sino el traslado es imposible".

También recriminaron a los ediles socialistas y nacionalistas la fiesta "que celebrasteis" para festejar el desmantelamiento de la electroquímica Elnosa. "El PSOE es un cáncer para los trabajadores", se escuchó en medio de este rifirrafe.

"Vamos a defender la fábrica"

Durante unos segundos en los que el concejal del PSOE Gregorio Agís pudo intervenir, argumentó que el Gobierno no defiende el cierre sino el traslado de la pastera, para lo que es necesaria una mesa de negociación para estudiar las condiciones. También este discurso suscitó la indignación de los trabajadores, que gritaron que el coste del traslado de la fábrica "no se amortiza ni en tres vidas", por lo que "ningún accionista va a apostar por eso". "La fábrica es esta, es la que hay y vamos a defenderla a muerte", gritó un empleado.

Cuando el nacionalista Xulio Barreiro pudo iniciar una intervención, criticó la "postura de fuerza" que adopta la patronal para ahorrarse el coste de un traslado que no tiene más remedio que asumir, lo que volvió a desatar el griterío del público, acusando a los concejales de "inútiles, que no sois capaces de traer una industria a Pontevedra" y por el contrario "nos queréis dejar sin trabajo porque vosotros no sabéis qué es trabajar".