"El capitalismo, el colonialismo y el patriarcado crearon la frontera abisal que llega hasta hoy y que divide quién es gente y quién es subhumano". El sociólogo y escritor portugués Boaventura de Sousa Santos, uno de los principales impulsores del Fórum Social Mundial, se pronunció así en la mañana de este miércoles en la Semana Galega de Filosofía. Habló del "tiempo complejo y difícil del mundo" que vivimos, en nuestro caso tranquilamente mientras en Yemen "las criaturas son bombardeadas" y de como la democracia ha sido secuestrada por el capitalismo.

El privilegio de nuestra protección en la isla de bienestar en la que vivimos debemos utilizarla, añadió, "para solidarizarnos y recordar que igual que igual nuestra protección no es tanto. Tenemos conciencia de la fragilidad al vivir tranquilamente en Europa que es el continente, en el siglo XX, más violento del mundo. Ser humildes al ver la violencia, dictadura y sufrimiento de mucha gente. Y yo quiero dedicar esta conferencia a la gente que tiende a ser olvidada en este ritmo loco que vivimos".

La sociedad, recordó, vive en el capitalismo y "si normalmente todo tiene un comienzo y un fin, no habría por qué pensar que el capitalismo no lo tendrá, pero los, las universidades etc es lo que enseñan". Muy al contrario, explicó que "los que pensaban en la revolución en el siglo XX no contaban con la democracia, ya que en aquellos tiempos no estaba presente en el imaginario popular, era cosa de ricos. Las mujeres expandieron la democracia con el sufragio y la democracia empezó a tener más credibilidad. Llegó un momento en el que aceptamos erróneamente la idea de que la democracia era compatible con el capitalismo"-.

¿Por qué el capitalismo no es compatible con la democracia? Porque la soberanía popular "es que todos tienen voto pero en le capitalismo la ganancia, el lucro etc no contemplan esa soberanía".

Derechos como la educación, salud, pensiones o seguro de desempleo fueron promovidos por Bismark y nosotros hemos heredado "una democracia con muchos derechos sociales, la social democracia, pero cuando España y Portugal entran en ella ya está en crisis".

Esta crisis se agigantó con la caída del muro de Berlín. Es entonces cuando "comienza la crisis de los derechos sociales y con el muro de Berlín cayó también la idea de revolución. Desaparece el ideario revolucionario y la democracia comienza a perder ritmo. Tuvimos derechos sociales en Europa porque había comunismo al otro lado del muro de Berlín.

Se refirió al Mediterráneo como "cementerio líquido" en el que perecen aquellos a los que en Europa no consideramos plenamente humanos. "Cuando mueren miles de niños en Yemen, ellos no son gente. No conseguimos dar igualdad a la ciudadanía".

La crisis de los refugiados es, añadió, "Europa asombrada del regreso de los colonizados". Y los campos de internamiento las fronteras de nuestro tiempo, "expresión de que con la globalizción de los flujos, las fonteras dejaron de ser contiguas".

La democracia, afirmó, se mantiene gracias al mercado de los valores que no tienen precio (ser de izquierdas o de derechas, por ejemplo) y lo económico gracias a los valores con precio. Pero nuestro sistema de gobierno "pasa por una crisis y hay que reinventar" l democracia, dado que cada ve más "y con la corrupción, ambos girarán sobre el eje económico y el concepto de que todo se puede comprar".

También invitó a articular tres luchas, descolonización, desmercantilización y despatriarcalización, para hacer frente a las que son las tres brechas entre inclusión y exclusión. También emplazó a descolonizar la universidad porque estamos contando "la historia de los vencedores, contada siempre por los vencedores".

También hizo votos por luchar por la libertad de movilidad y también por la inmovilidad, el derecho a permanecer en nuestra tierra. "Esta es la contradicción de nuestro tiempo".