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Carlos Rosón: "Nos definen mucho las obras que no tenemos y que nos hubiese gustado tener"

La Fundación RAC cumple 12 años y hoy acogerá un encuentro del programa Colecciona

Carlos Rosón, presidente de la Fundación RAC. // Rafa Vázquez

Carlos Rosón, presidente de la Fundación RAC. // Rafa Vázquez

La Fundación RAC, con sede en Pontevedra, acogerá hoy el encuentro promovido por Colecciona, una puesta en común en la que colaborarán artistas, coleccionistas, teóricos del arte etc. El anfitrión cuenta que hay dos tipos de coleccionistas, aquel que compra obras "para tener prestigio social o visibilidad, que muchas veces ni colecciona hoy sino que pone dinero y busca gente que le ayuda a formar una colección. Y después está otro grupo, en el que yo me incluyo, que somos más pasionales, que compramos aquellas cosas que nos gustan y que a veces podemos".

- Porque afirma que tanto como lo que tenemos nos define lo que no podemos comprar

-Siempre lo digo, que en nuestras colecciones también cuentan mucho las obras que no tenemos y que nos hubiese gustado tener (risas), sí que nos definen mucho. Creo que lo que define a los coleccionistas entre los que yo me incluyo básicamente es la pasión y el amor por el arte y por la cultura.

- ¿Cómo surgió su afición por el arte?

-Cuando estudiaba en Madrid, yo estudié la carrera de Arquitectura, me iba a visitar galerías, iba a ver exposiciones, y creo que eso fue como la semilla de la que después surgió todo.

- ¿Cuándo nació el coleccionista?

-Cuando terminé la carrera y empecé a trabajar, ya en los 90 cuando llevaba unos años de profesión, empezamos a pensar en hacer una colección de arte, pero creo que el comienzo fue un poco mi época de estudiante en Madrid.

- ¿Cómo evolucionó la colección?

-Cuando empezamos lo que coleccionábamos era lo que era más conocido y nos resultaba más próximo, que era básicamente el arte español. Y fundamentalmente coleccionábamos pintura y escultura, los dos soportes que entendíamos mejor. Y así estuvimos desde el año 1993, que siempre digo que es cuando empezó la colección, hasta 1997-98. En ese momento entro en el patronato del Centro Galego de Arte Contemporánea y empezamos a salir fuera, a ver bienales, a ir a ferias, y nos damos cuenta de que no tiene mucho sentido que una colección de arte esté limitada a un espacio geográfico, como es el español, cuando había muchas cosas interesantes que nos apetecía tener.

- Y optan por abrirse al mercado internacional

-Si, es cuando la colección se hace internacional, empezamos a recibir artistas de fuera de España y al mismo tiempo empezamos a comprar otros soportes distintos a la pintura y escultura, comenzamos a entrar en la fotografía, las instalaciones y algo en el vídeo también. Y, bueno, creo que es un proceso de años que seguimos esa línea de comprar arte español y también arte internacional.

- ¿Cómo surgió la Fundación RAC?

-Llegó un momento en que nos apetecía, aparte de comprar arte, compartir la experiencia de los artistas, aprender de ellos básicamente, y mirar a través de sus ojos. Pensamos que una buena forma de relacionarnos con ellos era creando un programa de residencias, de tal forma que cada año un artista de fuera de España viniera a Galicia y preparase un proyecto para nosotros. Como condición poníamos siempre que el proyecto tenga relación con el lugar, y cada artista interpreta Galicia a su criterio, los hay que son fotógrafos y valoran el paisaje, pero también hay artistas como Sofía Táboas que hizo un proyecto con la fábrica de Purificación García, cada artista interpreta el lugar a su modo. Y para hacer ese proyecto de residencias de artistas lo mejor era hacer una fundación que fuese la que invitase cada año a un artista. Y por otra parte también queríamos poder compartir la colección con la gente, nos parecía que una obligación como coleccionistas era poner la obra a disposición de la gente, que el arte, que no es patrimonio de quien lo posee, pudiese también ser compartido con otras personas.

- Se cumplen 12 años de la fundación que encabeza ¿qué balance hace de este recorrido?

-No eres consciente muchas veces de lo que haces hasta que tienes una visión retrospectiva, miras atrás y te das cuenta de lo que hemos hecho en estos 12 años. La verdad es que hemos hecho mucho, programas de residencias de artistas, hemos mostrado nuestra colección, pero también hemos colaborado con la Facultad de Bellas Artes en muchos proyectos, hemos dado oportunidad a artistas emergentes para hacer exposiciones con nosotros, incluso en algunos casos su primera exposición. Y hemos hecho también una cosa que nos interesaba mucho y seguimos en ello, que es hacer publicaciones; prácticamente a todos los artistas que exponen en la fundación les hacemos una exposición, de tal forma que ese libro cuenta no solo lo que hace ese creador sino también su proceso creativo, porque nos interesa que esos catálogos sean didácticos, no solo muestren el trabajo sino que cuenten una historia.

- ¿Es Pontevedra una buena plataforma para visibilizar el arte contemporáneo?

-Pontevedra es, como sabe, una ciudad pequeña y el arte contemporáneo en general es difícil darle visibilidad, así que visibilizarlo y en una ciudad pequeña es aún más difícil. Tenemos la ventaja de que contamos con una Facultad de Bellas Artes, que los profesores muchas veces animan a los alumnos a que vengan a la fundación y vean las exposiciones, pero evidentemente la visibilidad que tendríamos en una ciudad mayor sería muy distinta a la que tenemos desde la periferia.

- Acaban de recibir el premio de La Caixa al mecenazgo, que se suma al de Arco ¿animan los galardones?

-Son fundamentales (risas). Nos han hecho tener más visibilidad y ser más conocidos de lo que hasta éramos, pero sobre todo un poco lo que te indican es que a lo mejor no estamos tan equivocados con lo que hacemos cuando recibimos estos premios, galardones tan importantes como el de Arco o La Caixa.

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