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Belén Rubido: "En tres años solo he tenido dos denuncias falsas de violencia de género"

La jueza, que trabaja en una media de 600 casos anuales, insiste en fomentar la prevención

La jueza decana de Pontevedra Belén Rubido de la Torre. // G.S.

La jueza decana de Pontevedra Belén Rubido de la Torre. // G.S.

-Centrará su intervención en las jornadas inclusivas en las mujeres con discapacidad...

-Sí, es una charla que trata de hacer una introducción genérica y pedagógica sobre la violencia de género y la doméstica, que también me preocupa mucho y es la gran olvidada. Son hombres y mujeres que viven en el entorno familiar y que son agredidos o violentados por personas de su entorno más cercano. Muchas veces genera comportamientos violentos en aquellos que salen de entornos violentos. Un hijo que, por ejemplo, golpea a su madre tiene todas las papeletas para ser un futuro maltratador de su pareja. También hablaré de las personas de especial necesidad de protección, que es algo más que las personas con discapacidad. Son víctimas especialmente vulnerables, como pueden ser también los menores.

-¿Se les trata en los mismos casos que las madres maltratadas?

-Es justo en 2015 cuando se reconoce que los menores son víctimas directas de la violencia de género. Indirectas son, por ejemplo, los familiares de una víctima. Hasta 2015 los niños eran víctimas indirectas. Ahora se les da toda la protección que se les da a las mujeres. Es verdad que muchas veces solo se les incorpora al atestado cuando ellos mismos han sufrido la violencia por parte del presunto agresor, pero la ley nos permite ir más allá, y si han presenciado la agresión también son víctimas. Todas las tipologías de violencia de género están cualificadas bien porque se cometan en el domicilio, bien porque sean en presencia de menores. Se intenta evitar que los niños presencien esas situaciones para que no las normalicen.

La jueza decana de Pontevedra y magistrada del Juzgado de Violencia de Género, Belén Rubido de la Torre, participa hoy en el II Congreso Jurídico In.Xurga sobre los derechos de las personas con discapacidad y dependencia, organizado por Xuristas Inclusiv@s y Xuristas Galeg@s pola inclusión. Rubido ofrecerá la charla "Mujer con discapacidad y violencia de género".

-Las intervenciones de la Policía Local por delitos de machismo han aumentado en Pontevedra por tercer año consecutivo. ¿Cuántos de estos casos terminan resolviéndose por la vía judicial?

-En principio, casi todas las intervenciones, por no decir todas, que es lo que los jueces recomendamos, que se llevan policialmente tienen que ser puestas en conocimiento de la autoridad judicial porque los delitos de violencia de género son perseguidos de oficio y no dependen de la voluntad de las víctimas. Otra cosa es lo que pueda suceder, que una vez que llegan al juzgado las víctimas no quieran declarar. Los policías, de oficio deben comunicarlo, salvo en aquellos casos en los que no se trata más que de una discusión. Siempre que haya la más mínima duda, independientemente de que se detenga o no al agresor, tienen que dar cuenta a la autoridad judicial.

-¿Han contribuido realmente los juzgados especializados a la lucha contra la violencia machista?

-Yo creo que sí, porque siempre hubo una concienciación de la necesidad de que esta violencia estuviera de alguna manera especializada. Yo empecé a trabajar en el año 2002 y por aquel entonces cada juzgado de instrucción llevaba los casos de violencia de género que le tocaban como cualquier otro delito. Con la Ley de Violencia de Género lo que se hizo en 2004 fue especializar los juzgados. Esto tiene de positivo que es el domicilio de la víctima el que marca la competencia judicial. La víctima está más protegida porque es el juzgado donde ella vive. Si, por ejemplo, se produce una situación de violencia de género porque la pareja está de vacaciones en Tenerife, aunque el altercado se produzca allí, con que la víctima sea de Pontevedra el delito se llevará por el juzgado especializado de aquí. Esto acerca a la víctima sin necesidad de que ella se desplace. Esa es una de las situaciones, pero, además, la de la especialización permite al juez conoce todos los casos en ese ámbito de violencia de género, algo que no pasaba antes. Antes no sabías cuál había sido la vida judicial de esa pareja, mientras que ahora todos los delitos están en el mismo juzgado, por lo que se detectan situaciones de maltrato habitual. En un mismo día puedes tener dos juicios con el mismo acusado y distintas partes perjudicadas, parejas. La decisión sobre la peligrosidad criminal, la pena a aplicar... depende mucho de esos antecedentes y el conocimiento global de esa persona.

-Son grandes pasos, pero se sigue hablando de la "justicia patriarcal" para referirse a casos, por ejemplo, como el de La Manada...

-No estoy de acuerdo en absoluto con eso. De hecho, la mayor parte de los jueces de mi edad somos juezas. Es cierto una persona machista que no tiene por qué ser necesariamente hombre, hay mujeres que también lo son. La justicia en absoluto es patriarcal. La protección que se da a las mujeres víctimas de violencia de género o sexual es muy reforzada. Otra cosa es que siempre se quiera una condena, y ahí está la visión del juez ponderando los derechos fundamentales, sin duda el de la víctima, pero también el del acusado. El derecho a la presunción de inocencia es algo que equilibra y nos debe guiar. Por tanto, en el proceso penal a veces no se llega a las consecuencias que se pretende por parte de las víctimas. Pero en absoluto es por una supuesta visión patriarcal, sino porque necesariamente los jueces tenemos que ser muy objetivos y ver solo las pruebas que tenemos en el caso en concreto. Las garantías, como la protección a través de la asistencia jurídica gratuita, en cualquier caso la tienen por encima de las víctimas de cualquier otro delito, por grave que sea. Yo creo que pasa más no tanto por la vida judicial como por la prevención, por el momento anterior a llegar al juzgado. Cuando se llega a este la situación ya está muy en carne viva, es muy difícil retornar a esas personas a una relación normal. Es muy importante la prevención, la visibilización del problema, la sensación generalizada de rechazo al agresor... Eso es mucho más importante que la solución concreta en un determinado caso.

-En el otro lado están quienes, para justificar determinadas ideologías, hablan de los casos de denuncias falsas.

-Son las mínimas. Yo denuncias falsas, que quiere decir que ha sido constatada como tal, solo en tenido en tres años dos asuntos. Teniendo en cuenta que tengo unos 600 asuntos al año... te das cuenta del porcentaje. Otra cosa diferente es que pasen todos los procedimientos en los que existe una denuncia de parte, que tú cuentas tu verdad y el otro cuenta la suya; normalmente son cosas totalmente distintas, sino opuestas. Hay sentencias absolutorias porque no hay suficiente prueba de lo que se dice por parte de la víctima. Pudo haber sucedido o no, pero no hay prueba, no una constatación de una falsedad objetiva.

-¿Ocurre con frecuencia?

-Muchas veces, desgraciadamente, en los casos de violencia de género, no hay muchas pruebas porque todo pasa en la intimidad del hogar. El 80 por ciento de las agresiones se producen en la intimidad, en presencia de menores o en el círculo familiar. Es muy complicado que ahí pueda haber testigos, pruebas, si la propia víctima no colabora. Las víctimas pueden tomar medidas que se les ofrecen, como ir al médico, a un Centro de Información a la Mujer, denunciar a la Policía, contárselo a un amigo, hacerse fotos de las agresiones...

-¿Está preocupada por el auge de las formaciones de ultraderecha y las consecuencias que puedan tener sobre la Ley de Violencia de Género?

-No estoy preocupada porque creo que los avances que hemos conseguido están suficientemente consolidados. Efectivamente, hay un sector de la población que no está de acuerdo, pero hay que tener en cuenta que la Ley Orgánica 1/2004 fue la que contó con más apoyos de la democracia. Tuvo un apoyo en su día, y en las posteriores reformas, ante el cual nadie se atrevía a discutir. Ya no hay paso atrás, ya no hay retorno. Está demasiado metido en la sociedad como para que ahora se vuelva atrás. No creo que un determinado sector, de la población, que no es la mayoría, pueda hacernos volver a atrás. Es un discurso que hemos oído siempre, no es algo novedoso. Lo que sí es cierto es que la víctima de violencia de género está especialmente protegida, pero es que la situación que viven algunas mujeres...

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