Dos meses del acto vandálico que dejó el 9 de diciembre a la plaza de la Peregrina sin la estatua del loro Ravachol, la imagen del emblema del entroido pontevedrés regresa a su emplazamiento habitual desde 2006.

A las puertas del Carnaval de 2019, Eva Penado, hija del escultor José Luis Penado que modeló la escultura, supervisa los trabajos de reinstalación de la pieza, a la que se le ha reforzado la base y mejorado las sujeciones al suelo.

La artista explica que el resto de la pieza no necesitó ningún tratamiento especial, ya que se encuentra en buen estado y confía en que los refuerzos ahora realizados impidan nuevos actos vandálicos.

Los trabajos para devolver el loro a la plaza de la Peregrina causan notable expectación entre los viandantes, que se paran a observar una labor que llegan dos semanas antes del inicio del Carnaval, cuya pregón se leerá el 1 de marzo.

El hecho de que la estatua fue recuperada prácticamente intacta, salvo los daños en su base, facilitaron estas tareas de reparación y recolocación.

El derribo de la estatua ocurrió en la madrugada del domingo 9 de diciembre. Fue arrancada de cuajo, por la base y se localizó después a escasos cincuenta metros, depositada en el suelo al lado del santuario.

Cuatro jóvenes fueron vistos aquel días junto a la estatua y al menos uno de ellos se llegó a colgar de la pieza, lo que provocó la rotura. Estos datos fueron corroborados por las cámaras de vídeo que captaron las escenas, e incluso se ve la cara de los jóvenes, pero todo apunta a que no son residentes en Pontevedra y no ha sido posible su identificación fehaciente, por lo que a día de hoy continúan sin ser localizados.