Tres muertos y un desaparecido es el trágico balance provisional del naufragio del "Sin Querer Dos", un barco del cerco de Portonovo que se hundió poco antes de las dos de la tarde de ayer entre Carnota y Muros, a unas cuatro millas y medio al sur de Fisterra. Todas las víctimas son de Cambados, un pueblo de la ría de Arousa que permanece consternado por el accidente marítimo más grave de su historia reciente.

Los fallecidos tienen entre 44 y 56 años, y todos estaban casados y tenían hijos. Son el patrón, Manuel Serén Pérez, y los marineros Teófilo Rodríguez Galiñanes y Bernardino Padín. Al cierre de esta edición, no había aparecido el cuerpo de Guillermo Casais Bravo.

Miembros de familias muy conocidas en Cambados, el Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial, ha puesto a media asta las banderas del consistorio y este mediodía se guardará un minuto de silencio por las víctimas en la Praza do Concello.

"El Sin Querer Dos" había estado pescando en el País Vasco, y regresaba vacío a su puerto base en Portonovo. La tripulación iba a pasar en casa las vacaciones de Navidad, y el temporal les obligó a refugiarse el martes en A Coruña. Hicieron noche en la ciudad herculina, y ayer por la mañana retomaron la travesía hacia Portonovo.

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Naufragio en Galicia | Tres muertos y un desaparecido en el naufragio del 'Sin Querer Dos'

El viaje transcurrió sin complicaciones durante esas primeras horas, y a mediodía los armadores mantuvieron una conversación con la tripulación del barco para interesarse por su situación. En dicha conversación, el patrón del "Sin Querer Dos" manifestaba que el retorno estaba transcurriendo con total normalidad. Se trata de un barco muy robusto, construido en 1996, de casi 26 metros de eslora, y acostumbrado a navegar en condiciones muy difíciles.

Naufragio en Fisterra | Así trabajó Salvamento Marítimo desde el aire

Pero algo sucedió poco antes de las dos menos cuarto de la tarde, cuando la nave pasaba por una zona conocida como Baixos Meixidos. Eran las 13.49 horas cuando Salvamento Marítimo recibió la alerta de la radiobaliza del pesquero. De inmediato se alertó a los barcos que había por la zona, y a los equipos de emergencias.

Por el momento se desconocen las causas del hundimiento. Presuntamente, el buque sufrió un golpe de mar y eso lo hizo escorar. La tripulación no fue capaz de recuperar la estabilidad de la nave, y al quedar con la quilla en vertical, el naufragio se produjo prácticamente de forma instantánea.

A las 14.25 horas, el arrastrero "Hermanos Silva", de Fisterra, comunicaba que ya estaba en la zona, y que había rescatado con vida a dos de los náufragos, que se habían refugiado en una de las balsas salvavidas del "Sin Querer Dos". Poco después, el "Meira da Costa", de Muros, rescataba a otros cuatro supervivientes, que como los anteriores, habían logrado alcanzar una de las balsas. Todos ellos fueron trasladados a centros sanitarios, sin daños físicos graves.

Empezaba entonces la desesperada cuenta atrás para intentar dar con los cuatro hombres que permanecían desaparecidos. El helicóptero "Helimer 401" no tardó en encontrar uno de los cuerpos sin vida de los pescadores, y la "Régulus" sacó del agua otros dos sobre las tres de la tarde.

No obstante, la identificación de los cadáveres no se produjo hasta ya entrada la noche. Una situación que fue vivida con angustia en Cambados, donde durante horas se sucedieron los rumores e informaciones erróneas sobre la identidad de los muertos y del desaparecido.

La identificación se hizo en Porto do Son, y en ella participó el patrón mayor de Cambados, Ruperto Costa. Las familias de las víctimas se habían desplazado en coche hasta esta localidad, tras viajar inicialmente a Muros. Estaban acompañadas por la alcaldesa de Cambados, Fátima Abal, quien afirmaba que "esto es una tragedia. Estamos todos conmocionados. Es el peor momento que he vivido como cambadesa, uno de los momentos más trágicos que recuerdo". El operativo de búsqueda por aire se suspendió al caer la noche, pero en la zona quedó haciendo sondeos durante toda la madrugada el buque "Don Inda".

Naufragio en Galicia | Tres muertos y un desaparecido en el naufragio

Desde Salvamento Marítimo destacan que las condiciones meteorológicas frente a la Costa da Morte eran muy adversas durante la jornada de ayer, con olas de ente cuatro y cinco metros de altura, y vientos del Oeste de fuerza de 20 a 25 nudos.

Armadores de Cambados con mucha experiencia señalan que las proximidades de la zona por la que bajaba el "Sin Querer Dos" son extremadamente peligrosas, por la existencia de bajos y piedras submarinas, pero que el cerquero siniestrado iba a cierta distancia de dicha zona crítica.

Está previsto que en las próximas horas declaren ante la Guardia Civil del mar los supervivientes en el trágico accidente, entre los cuales se encuentran un cambadés, J.C.C., dos vecinos de Portonovo (Sanxenxo), un marroquí y dos senegaleses.

La tripulación habitual del "Sin Querer Dos" está formada por entre 14 y 16 hombres, pero en esta campaña salieron con 10, dado que hay cuatro trabajadores de baja médica, y uno de los pescadores senegaleses está en su país de origen. Uno de los marineros cambadeses que se encuentran en esta situación contaba a FARO en su viaje desde Porto do Son a Cambados que "formo parte de la tripulación habitual. Pero cogí una baja hace 15 días porque voy a operarme. Ahora, lo único que quiero es estar junto a mis compañeros".

La tragedia también ha teñido de luto las Navidades de Portonovo, donde tenía su puerto base el cerquero, y de Combarro (Poio), de donde tiene su sede la armadora, Pesquera Sin Querer S. L.. A lo largo de la jornada se sucedieron las muestras de pésame y dolor de colectivos y dirigentes políticos, como los presidentes del Gobierno, Pedro Sánchez, y de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

Un milagro en medio de la tragedia

Un milagro en medio de la tragedia marítima de ayer en la Costa da Morte . Cuatro de los tripulantes del pesquero "Sin Querer Dos" lograron sobrevivir tras permanecer agarradosograron sobrevivir tras permanecer agarrados a tablas y maderos hasta que lograron alcanzar uno de los botes salvavidas que se soltaron del barco antes del hundimiento, según el testimonio de uno de ellos a un conocido.

Los cuatro marineros se lanzaron al agua en cuanto el pesquero de Portonovo se escoró y no pudo recuperar la estabilidad. Momentos antes de que la embarcación volcase por completo y quedase quilla al aire antes de hundirse a cuatro millas y media del cabo Fisterra, se tiraron al agua y se agarraron a unas tablas que estaban flotando en la zona del naufragio. Tres de ellos se aferraron a un tablero y un cuarto permaneció cerca de ellos agarrado a unas tablas.

Los cuatro supervivientes permanecieron nadando más de media hora antes de que los tres que estaban juntos lograran alcanzar uno de los botes salvavidas que se soltó del pesquero y pudieron subirse a bordo. Una vez dentro de la balsa se afanaron en conseguir acercarse a su compañero que aún permanecía en el agua flotando agarrado a unas tablas y que no pudo seguirlos a causa del dolor que le produjo un golpe durante el naufragio. Lograron llegar junto a él y subirlo a la balsa al poco tiempo.

Los otros dos marineros supervivientes se salvaron al subirse a otro de los botes salvavidas antes del hundimiento.