Los abusos sexuales, vejaciones, coacciones dentro de la orden de los Miguelianos "son mentira y yo digo que hay miles de horas de grabaciones del trato que había entre unos y otros que pueden demostrar una normalidad y un trato en el que no caben todas esas cosas de las que se nos acusa", manifestó Pilar, una de las supuestas víctimas. "Necesito confiar en la justicia, no me satisface en absoluto estar aquí pero necesito que se pueda demostrar que todo eso que se ha dicho no es verdad, porque hasta ahora se ha hablado muy gratuitamente de todo esto, pero todo eso que se dijo alguien tendrá que demostrarlo, nosotros desde el principio decimos que no", afirma esta mujer cuyos padres participan en la acusación.

Pilar explica que la acusación inicial parte "de un grupo de padres, entre ellos los míos", progenitores de mujeres mayores de edad "consagradas en orden y mandato" a las que "dos personas: un cura y una señorita, les trasmiten una serie de barbaridades que allí ocurrían, contratan a un investigador privado que denunció todo esto".

Para esta mujer, la acusación de integrar una asociación ilícita sustenta una denuncia en la que de otro modo "no habría nada que debatir", explica esta acusada y supuesta víctima.